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14 septiembre 2012 5 14 /09 /septiembre /2012 11:07

MALOS HÁBITOS  NUTRICIONALES

QUITAN  EFICACIA A LA ACTIVIDAD FÍSICA

 

 

 

En los últimos diez años va en alza el aumento de peso en la preadolescencia.

El 45% de esta población presenta kilos de más, el 26 % tiene sobrepeso y el 19% obesidad.

Estos porcentajes relevados en España muestran resultados semejantes en el mundo entero.

Y lo que es peor, aún practicando gimnasia, esta actividad  pierde eficacia con hábitos alimentarios no nutritivos.

 

Costumbres alimentarias y tiempo de ocio

Siempre un chico con sobrepeso es producto de una falta de hábitos saludables: costumbres alimentarias inapropiadas y una  mala aplicación de los tiempos de ocio.

En este aspecto, Eroski Consumer cotejó datos internacionales y a la vez entrevistó a 1500 hogares de  nueve comunidades autónomas (Andalucía, Islas Baleares, Castilla la Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco), donde vivían niños de entre 5 y 12 años.

 

Adultos responsables: madres y nivel de estudios

 

Tres de cada cuatro  madres eran las responsables de la compra de alimentos y el 58%  reunía una edad de 35 a 44 años.

Su nivel académico era el siguiente: 33% habían concluido estudios universitarios, 37% eran bachilleres superiores y 22% bachilleres elementales.

 

Rutina alimentaria, comidas diarias, deporte, sedentarismo

La niñez es el momento decisivo para consolidar buenas prácticas nutricionales y de ejercicio físico.

Las comidas insalubres, las características de los desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, la frecuencia de consumo de productos alimenticios fuera de horario y las actividades que los chicos cumplen en sus momentos libres (deporte fuera y dentro del colegio, uso de consola y videojuegos), son determinantes para marcar el estrecho vínculo entre la alimentación y el sedentarismo con la obesidad y el sobrepeso infantil.

 

Malos hábitos  desde la infancia se proyectan a lo largo de la vida

Si desde la infancia se adquieren  costumbres erróneas en estas materias, ellas es muy posible que se mantengan  a lo largo de toda  la vida y perjudiquen  a la salud.

 

Los padres se equivocan en la nutrición

Si bien el 75% de los progenitores manifestaron su creencia de que sus hijos recibían una dieta equilibrada, la realidad demostró lo contrario.

 

Poca verdura, muchos derivados cárnicos, bollería industrial

Todavía se proyectan errores en la nutrición: poca verdura, muchos derivados cárnicos y bollería industrial.

También el deporte es una asignatura pendiente, aunque sólo el 14% de los menores bajo investigación  no realizaba ninguna actividad física.

Sin embargo,  abundó en la mayoría de los hogares más tiempo de lo aconsejable para utilizar la computadora o ver TV.

 

Se necesitan 30 minutos diarios de actividades aeróbicas

En las escuelas se suelen  dedicar como mínimo dos horas semanales a la gimnasia y lo recomendable es que los estudiantes hagan por lo menos 30 minutos de ejercicios aeróbicos cada día.

 

Alta ingesta calórica, proteínas y grasas

 

Con los años se ha venido incrementando el consumo calórico con más proteínas y más grasas.

Lo ideal es ingerir cinco comidas por día. Aunque Eroski Consumer verificó que así se hacía en el 88% de los hogares (sólo 12% cuatro comidas y 0,4% tres) la calidad de los alimentos distaba de ser variada.

 

Entre los 5 y 12 años se crece anualmente ocho centímetros

Si se considera que los niños de 5 a 12 años crecen anualmente hasta 8 centímetros, es imprescindible que cuenten con una alimentación variada que les permita desarrollar actividades físicas sin inconvenientes y se conserven sanos.

 

Verdura todos los días

La primera recomendación es incluir ensaladas y verduras de forma diaria en la dieta de los hijos.

En la encuesta, el  50% de las familias admitió que concretaban esta máxima.

El resto utilizaba estos alimentos de dos a tres veces por semana (34%), una o dos veces semanales (12%) u ocasionalmente ( 2%).

En otro 2% de los hogares nunca se comían verduras.

 

Arroz, pasta y papas

El arroz, la pasta y las papas deben comerse de manera alternada de dos a cuatro veces por semana.

El 63% de las casas sostenían este hábito, pero lo negativo reside en que estos alimentos en un 14% formaban parte de la dieta de todos los días.

 

Legumbres

Los escolares precisan legumbres en su dieta de dos a cuatro veces cada semana y solamente el 30% de los 1.575 domicilios encuestados aseguró que lo hacía.

En general (64%) reducía su consumo a una o dos veces cada semana; 4% cada tanto y un 2% en ninguna oportunidad.

 

Carne y pescado

Consumer Eroski informó que los chicos en la edad comprendida entre 5 y 12 necesitan comer  pescado y carne de  3 a 4 veces por semana.

El 76% de las madres dijo que comían carne de dos a tres veces y un 35% sostuvo que el pescado lo consumían una o dos veces semanales.

Por último, el 3% manifestó que incorporaban ambos en forma ocasional en sus distintas comidas o ninguna vez.

 

Huevo

Debe alternarse con la carne y el pescado y hasta cuatro unidades a la semana.

Es el alimento que posee proteínas más completas y de más valor biológico, por lo que es muy apropiado en la preadolescencia,

Un 32% -siempre según la encuesta- lo comía semanalmente de dos a tres veces ; 62%, en una o dos ocasiones.

 

Hamburguesas, salchichas, embutidos

Hamburguesas, salchichas, embutidos contienen un alto nivel de  grasa saturada, colesterol y sodio. En gran parte llevan añadidos proteínas de la leche que son contraindicados en alergias  e intolerancias alimentarias.

Son  prescindibles  y pueden sustituirse por otros alimentos.

En un 27% de los hogares, los derivados cárnicos se consumían a diario y en otro  30% dos  o tres veces a la semana.

 

Más alimentos prescindibles

Son los platos precocinados y se debiera aceptarlos esporádicamente y sin abusos.

Esta norma la cumplió el 47% de los domicilios y el 39% de las madres afirmaron que siempre los soslayaban.

 

Fruta fresca

Son harto conocidos sus beneficios si se comen todos los días. El 80% de los padres indicó que sus hijos así lo hacía; 13%,  2 o 3 veces a la semana; 4%, 1 o 2 veces;  2% cada tanto y el 1% jamás se la daba a sus pequeños.

 

Golosinas, chucherías

Igualmente de prescindible son  las golosinas y chucherías: dan calorías vacías, no nutren y sacan el apetito.

El 4% de los padres se los proveen a sus chicos todos los días; el 29% rara vez o nunca; otro 29% una vez por semana; el 26% dos o tres veces en especial sábados y domingos; 11% entre una y tres veces por mes.

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Published by Marcela Toso - en Salud
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