informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Las vitaminas son las intermediarias de la alimentación, actuando directamente en el proceso nutritivo, de modo que contribuyen para que el organismo asimile los nutrientes de los productos que se comen.
Por lo tanto, estas sustancias resultan indispensables, al favorecer la nutrición. Son vías que permiten que la alimentación llegue al intestino y éste la absorba.
El organismo no fabrica vitaminas y sin ellas no podría subsistir. Sus propiedades, junto a las de los minerales y la coenzima Q10, hacen que el cuerpo produzca energía y se sienta mejor.
Algunas vitaminas se denominan liposubles, las A, D y K, porque viajan en los líquidos y no en las grasas corporales. De ahí surge la necesidad de una dieta balanceada que incluya un poco de grasa.
La manera de cocinar puede determinar una pérdida de muchas vitaminas. Una cocción prolongada de los alimentos, las destruye. Un ejemplo lo es la carne frita: elimina casi el 50% de vitaminas del grupo B.
Por otra parte, las papas, por cada mes que se almacenan, pierden el 15% de vitamina C.
Las frutas y verduras no se deben cortar mucho porque la exposición de los trozos a la luz les quita vitaminas. Se deben lavar poco antes de comerlas.
Hay que hervir las verduras con poco agua y aprovechar la misma para caldos. Llevadas al horno mantienen más las vitaminas.
Existen muchas frutas que contienen vitamina C. Las más conocidas son la naranja y el limón, pero –a igualdad de peso- las fresas aportan cuatro veces más vitamina que la naranja.
El kiwi, por su lado, posee seis veces más vitamina C que un limón o una naranja. Además, duplica las cantidades diarias necesarias de dicha vitamina y agrega hierro, potasio, magnesio, calcio y fósforo.
Las vitaminas, al no poseer valor calórico, no engordan. Tampoco aumentan el apetito. Sí puede suceder, que cuando se reponen en las personas con carencias vitamínicas, ellas recuperan las ganas de comer; no obstante, en tanto se logra un equilibrio, el consumo de vitaminas no conduce a aumentar la sensación de hambre.
Mientras se conserva una dieta correcta, los suplementos no son necesarios, pero hay casos especiales que sí los precisan, por ejemplo los fumadores, porque el tabaco les impide la asimilación de las vitaminas que ofrecen los productos alimenticios.
Asimismo, se requiere un mayor aporte vitamínico en tres situaciones concretas:
* Embarazo, lactancia, menstruación, ejercicio físico elevado, estrés.
* Si se padece alguna enfermedad que reduce la absorción de vitaminas.
* Cuando una dieta de adelgazamiento baja la suma de nutrientes que requiere el organismo, lo cual no debiera ser de tal modo. Nunca hay que soslayar la cantidad de vitaminas que todo cuerpo requiere, aunque –al bajar de peso- casi siempre hay que añadir un complejo vitamínico y mineral.
Fuente: MedlinePlus Enciclopedia Médica