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Se plantea otro reto más en el mundo a raíz de la coinfección del VIH con las hepatitis B y C
Esta problemática fue motivo del último Congreso sobre el Sida efectuado en España, donde se desarrolló un simposio sobre la temática.
Del encuentro surgió que el país español reúne 130.000 personas afectadas por el VIH, de acuerdo al Registro Nacional de Casos de Sida. De este número, alrededor de un 6% sufre hepatitis B y un 50% el tipo C.
Los países europeos con mayor cantidad de pacientes infectados por VIH y hepatitis residen en Portugal, España, Francia e Italia.
El virus produce la inflamación del hígado y se propaga a través de la sangre, el semen, los flujos vaginales y otros fluidos corporales.
Se adquiere en las siguientes circunstancias:
Se puede transmitir a un bebé durante el parto si la madre está infectada.
El riesgo de enfermarse de manera crónica depende de la edad en el momento de la infección. La mayoría de los recién nacidos y, alrededor del 50% de los niños infectados con VHB, adquieren hepatitis crónica. Sólo unos pocos adultos desarrollan cronicidad.
El daño hepático interfiere con la capacidad del cuerpo para deshacerse de la bilirrubina, un producto de la descomposición de glóbulos rojos viejos. Esto origina ictericia (hígado sobrecargado o dañado).
Es una inflamación del hígado que provoca sensibilidad al tacto. Puede originarse por beber demasiado alcohol, abusar de drogas y usar ciertos medicamentos. Muchos virus también la producen.
Existen dos clases principales: aguda y crónica. El primer síntoma de una hepatitis aguda es la inflamación súbita del hígado y el cuadro se acompaña de náuseas, vómitos, fiebre y dolores en el cuerpo. Es factible que la persona no tenga síntomas. La mayoría de la gente se repone de la inflamación aguda en unos pocos días o semanas. Sin embargo, cuando la inflamación no desaparece, la enfermedad se torna crónica.
Enrique Ortega, presidente de la Sociedad Española Interdisciplinaria de Sida y jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario de Valencia, afirmó que el 50% de los españoles están coinfectados con el virus de la hepatitis C, convirtiéndose en la segunda causa de muerte por fallo hepático crónico.
El especialista precisó que “la hepatitis C necesita de unos 25 años para pasar desde la infección aguda a la cirrosis hepática. En el caso de las personas con VIH, la progresión a la cirrosis y a las complicaciones es mucho más rápida”.
En el simposio, Ortega dijo que la hepatitis C puede erradicarse con un tratamiento inmediato, mediante la aplicación de la proteína interferón, si bien aclaró que “posee efectos adversos sobre el sistema nervioso central y llegar a causar inmunodepresión, ansiedad, anemia, entre otros perjuicios, que llegan a paliarse”.
“Por desgracia, cerca del 60% de pacientes no responde al tratamiento, sobre todo los que reúnen unos genotipos o variables del virus C concretos. En España predominan los genotipos 1 y 4, con más dificultades para mejorarse con el interferón. Si el genotipo es 1, las posibilidades de aceptación pueden ser de un 35%, agregó.
El experto español señaló como nueva alternativa terapéutica la proteasa del virus C, que todavía no se comercializa.
Actuaría sobre la proteasa, una enzima que el virus C requiere para multiplicarse, madurar y ser agresivo.
Especificó que en la Conferencia sobre Retrovirus (CROI) de 2010, se presentó una investigación sobre el efecto del inhibidor de la proteasa junto con tratamiento antirretroviral en pacientes coinfectados. “Tras 12 semanas de estudio, los resultados eran prometedores. Por ello pedimos que se hagan investigaciones a gran escala.”
Para el tipo B se dispone de una vacuna altamente efectiva, si se administra por debajo de los 30 años de edad. “Es un virus muy potente, muy infectivo, pero cronifica poco y es más fácil que nuestro organismo lo depure”, admitió Ortega.
“Una infección por hepatitis B en un adulto solo se vuelve crónica entre el 5% y el 10%, mientras que una hepatitis C en un adulto cronifica entre el 60% y el 70%.
Además, para el B tenemos fármacos que también actúan para el VIH, pero al C no le repercuten los fármacos para el virus del sida”, informó.
La capacidad de cronificación del B se relaciona con la edad: si un bebé es infectado por su madre, va a tener un 90% de posibilidades de ser portador crónico; si se infecta entre los 8 y 10 años, un 40%, y en la edad adulta, hasta un 10%, destacó Ortega.
Otras fuentes: Dienstag JL. Hepatitis B virus infection. N Engl J Med. 2008;359:1486-1500.Jou JH, Muir AJ. In the clinic. Hepatitis C. Ann Intern Med. 2008;148:ITC6-1-ITC6-16.Reino Unido.
Advisory Committee on Immunization Practices. Recommended adult immunization schedule: United States.