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La ausencia de una educación sexual adecuada, consigue que existan mitos en torno a la anticoncepción y que, lamentablemente, influyen sobre los jóvenes.
Los mitos equivocados y que aún prevalecen dicen que el uso de métodos anticonceptivos en las relaciones sexuales pueden provocar cáncer, engordar y quedar estériles.
Estos conceptos erróneos llevan a que los jóvenes adopten el coito interrumpido como un “método seguro”, distinguió Patricia Ruvalcaba Ramírez, catedrática en ginecología en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), México.
Esta especialista alertó que “debido a falencias en la educación sexual, los jóvenes todavía creen en mitos difundidos por miembros de su familia o amigos, que en lugar de favorecer la prevención de embarazos no deseados, o infecciones de transmisión sexual, provocan graves daños a la salud”.
Así es, tras revelar Ramírez los datos provenientes de la Encuesta Perfil Joven 2010, que más de la mitad de los jóvenes de entre 15 y 16 años inician su vida sexual sin disponer de una amplia información sobre sexualidad, por lo que –en un promedio mundial- cinco de cada 10 comienzan sus vínculos sexuales sin ningún tipo de protección.
“Subsiste la idea de que al usar métodos anticonceptivos, la mujer ya no se puede embarazar, que le pueden causar cáncer, que las engordan o que les ensanchan las caderas, pero no es cierto. Las mamás, quienes tampoco tienen educación sexual, les comentan que si empiezan a utilizar anticonceptivos desde chicas les puede pasar eso; ellas tienen esa idea, sobre todo las mujeres mayores de 40 años”, afirmó.
Abundó la creencia de que la terapia de reemplazo hormonal causaba tumores malignos, y equivocadamente la asociaron a los métodos anticonceptivos, pero “no está comprobado que los productos para control natal o para prevenir infecciones de transmisión sexual causen esa enfermedad”, advirtió la experta.
Otro mito que hay que descartar: los anticonceptivos ocasionan infertilidad debido a que sus altos niveles de hormonas alteran el organismo de la mujer. Hasta ahora no se ha comprobado científicamente que los productos para control natal conduzcan a la esterilidad.
“Subsisten otras creencias –indicó la experta- como que la ducha vaginal después de la relación sexual evita el embarazo, o la falta de riesgo de embarazo si el hombre no eyacula dentro de la vagina; sin embargo, si cae líquido preeyaculatorio en los genitales también se contraen infecciones”, alertó.
Sostuvo la necesidad de instaurar pláticas permanentes de educación sexual sobre todo en las escuelas, con el fin de crear conciencia en los jóvenes sobre los riesgos de no utilizar métodos de anticoncepción y prevención de enfermedades de transmisión sexual, en razón de que ellos prefieren plantear sus dudas a los maestros más que a sus progenitores.
En cuanto a la búsqueda de información en Internet, Ramírez sostuvo que no siempre es correcta y seria.
Reprochó que todavía en el ámbito escolar persistan barreras institucionales para hablar abiertamente sobre métodos de planificación familiar y de protección de infecciones de transmisión sexual.
Anticoncepción: anillo vaginal e implante en el brazo
Ruvalcaba Ramírez, quien también es miembro de la Asociación Poblana para el Estudio de la Adolescente (Apepa), dio cuenta de que hay varios métodos anticonceptivos de fácil aplicación y accesibles para el bolsillo de la población femenil joven, como el anillo vaginal y el implante en el brazo.
El primero, explicó, se coloca cada tres semanas en la vagina e inhibe un ciclo de ovulación; el segundo, que tiene la forma de un cerrillo, se implanta en el brazo por un periodo de tres años.
Se ocupó de subrayar que estos métodos son recomendados como control natal, pero no para soslayar infecciones de transmisión sexual.