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Hay una gran concidencia mundial de que la psiquiatría debe afrontar con profundo análisis y detenimiento los posibles trastornos mentales relacionados con la enajenación paterno-infantil, una situación que perjudica a los niños con padres divorciados, ante la disputa por su custodia.
Ya se instaló un amplio debate sobre si tal condición de los progenitores debe incorporarse a la clasificación de síndrome de trastorno mental, cuando se incorporan las luchas particulares de madres y padres por la tenencia de sus hijos.
Por ejemplo, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría se enfrenta una vez más con dificultades al actualizar su tradicional catálogo de trastornos mentales porque deberá decidir si incluir o no el término enajenación paterno-maternal, una definición que lleva a disputas entre especialistas, a la hora de dilucidar cómo la relación de un niño con un padre o madre separados puede dañar a los vástagos.
Los expertos coinciden en que es factible el riesgo de un perjuicio frente al divorcio y “la pelea” de ambos progenitores por quedarse a cargo de los hijos.
Se suma un debate sobre este estado: si corresponde clasificarlo como síndrome de trastorno mental.
Ahora, se halla en plena revisión completa el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (DSM) que data de 1994, en EE.UU.
"Las pasiones en ambos bandos son excepcionalmente intensas", declaró el Dr. Darrel Regier, vicepresidente del grupo que redacta el manual.
En un área, desde los años 80, se ubican las feministas, los defensores de las mujeres abusadas y otros que afirman que el "síndrome de enajenación paterno-maternal" es un concepto no confirmado, aunque peligroso y útil para los varones que procuran que la atención se desvíe de su actitud abusiva.
"Esta es una explicación inventada; sin apoyo científico", remarcó Joan Meier, profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington, quien ha escrito sobre violencia doméstica y custodia de menores.
Por otro lado, se agregan muchos psiquiatras y psicoanalistas que sostienen su convencimiento en torno a la realidad del síndrome. Manifiestan que si el manual da pie al concepto, favorecerá fallos más justos en tribunales de la familia y beneficiará a más hijos de divorciados, en el sentido de que contarán con tratamiento para reconciliarse con el padre o madre alejados.
"Este es un problema que causa horribles consecuencias en los niños... Todos los argumentos que he escuchado en contra son triviales", afirmó el Dr. William Bernet, un profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Vanderbilt.