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Una evaluación sobre Proscar o Finesterida, fármaco con uso prolongado para el tratamiento de la próstata, constató que no sólo reduce la necesidad de cirugía en los hombres con próstata agrandada, sino también inconvenientes urinarios.
El agrandamiento prostático, en cuatro de cada 10 hombres de 50 años, es una enfermedad no cancerosa que provoca pérdida urgente urinaria porque la glándula presiona la uretra.
No todos los hombres sufren efectos del alcohol y café; no obstante los científicos aconsejan que se reduzca su consumo. Cuando aumenta la cantidad urinaria, quedan las posibilidades de intervención quirúrgica o suministro de fármacos, pero acarrean efectos adversos.
Proscar, o Finasterida, es una medicación común que se viene usando para disminuir el tamaño de la próstata. La revisión incluyó datos de más de 21.000 hombres estudiados en 23 ensayos clínicos financiados, principalmente, por los laboratorios que producen medicinas para tratar esa condición.
La mayoría de los ensayos reveló que Proscar no aliviaba demasiado los síntomas urinarios, aunque funcionaba mejor en los hombres con las próstatas más agrandadas. Un estudio demostró que vitó un agravamiento de los síntomas en el 5 por ciento de los pacientes.
Varias investigaciones demostraron que los tratamientos más allá de un año bajaba en un 3 por ciento la posibilidad de que los hombres necesitaran cirugía o asistencia de emergencia para orinar.
La efectividad de Proscar aumentó en combinación con Cardura (doxazosina), que relaja los músculos que rodean la vejiga y permite orinar.
De acuerdo a la The Cochrane Collaboration, una ONG internacional que evalúa la investigación médica, Proscar causó pocas consecuencias secundarias (en menos de uno de cada 10 hombres). Las frecuentes fueron el decrecimiento de la libido y la disfunción eréctil.
Por otro lado, Cardura es factible que suscite mareos, baja presión y fatiga.
El doctor Kevin T. McVary, urólogo de la Northwestern University, en Chicago, que no participó del estudio, dijo que el tratamiento indicado depende de cada paciente.
"Dado que no es un problema que ponga en riesgo la vida, el hombre puede intervenir en todo el proceso de toma de decisión", añadió.
Proscar, por ejemplo, es una buena opción para los adultos mayores sin actividad sexual. En general, expresó McVary, este tipo de fármacos se utilizan en hombres con próstata agrandada, fundamentalmente, porque reducen el riesgo de precisar consultas de emergencia.
Otros pacientes optan por la cirugía para extirpar el tejido prostático excesivo, como la resección transuretral o la cirugía con láser, destacó McVary.
FUENTE: The Cochrane Library,