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Acaban de descubrir el primer paso en el proceso que controla la presión sanguínea. Los investigadores se refieren a la emisión de una hormona: angiotensina desde su proteína de origen, el angiotensinógeno.
Este mecanismo provoca el incremento de la presión arterial en la preeclampsia, una situación significativamente letal que puede darse en el embarazo.
El hallazgo contribuiría a adquirir conocimientos sobre los motivos que originan la hipertensión en general y, a la vez, se avanzaría en la búsqueda de nuevos fármacos para atacarla.
"Aunque inicialmente nos focalizamos en la preeclampsia, la investigación también abre nuevos caminos para estudios futuros sobre las causas de la hipertensión en general", dijo Aiwu Zhou, de la Cambridge University, cuyo trabajo fue publicado en la revista Nature.
Es la presencia de hipertensión arterial más proteína en la orina de la mujer después de la semana 20 del embarazo.
La única forma de curar la preeclampsia es dar a luz al bebé. Si el parto se induce precoz, la mujer requiere reposo en cama y control exhaustivo.
El parto se concreta tan pronto como el bebé tiene buenas probabilidades de sobrevivir por fuera del útero.
Algunas veces, se prescriben medicamentos para bajar la presión arterial de la madre.
En general, la embarazada es hospitalizada, pero a algunas mujeres se les permite que permanezcan en sus casas con un cuidadoso monitoreo de la presión arterial, de la orina, del peso y del bebé.
Lo ideal es que la afección se controle hasta que la madre pueda dar a luz después de la trigésimo séptima semana de embarazo.
Los expertos calculan que el costo del tratamiento de la preeclampsia en Estados Unidos, Europa, Asia, Australia y Nueva Zelanda es de 45.000 millones de dólares anuales.
En los países en desarrollo, unas 75.000 mujeres mueren cada año por esta condición.
Las mamás que sobreviven suelen padecer hipertensión, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes; en tanto, es costumbre que los chicos nazcan prematuramente y sufran complicaciones en el futuro.
Es el mayor factor de riesgo de muerte en el mundo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la actualidad, la presión alta se controla y se intenta bajar con los inhibidores de la ECA -que bloquean la producción de angiotensina- y los bloqueadores del receptor de la angiotensina o ARB, que obstaculizan a la hormona de modo que no ejerza efecto en el organismo al liberarse.
Robin Carrell, quien encabezó la investigación que duró 20 años, explicó que estas medicinas en general funcionan para la hipertensión estándar, pero que no deben suministrarse a las embarazadas por los peligros en la gestación del bebé.
Los científicos analizaron con rayos X la conformación del angiotensinógeno y encontraron que reúne posibilidades de oxidación, cambio de forma y provocación de la enzima renina.
Esta última, después acciona junto con la proteína, dando lugar a la emisión de la hormona angiotensina, con oportunidad de acrecentar la presión arterial.
Los expertos de Nottingham aplicaron las pruebas de laboratorio sobre muestras de sangre de mujeres con preeclampsia y personas con presión normal y encontraron mayor cantidad de angiotensinógeno oxidado y activo en las embarazadas.
Carrell concluyó que el reciente estudio facilita una explicación de las razones que conducen a una presión elevada en embarazadas, al someterse su cuerpo a un reajuste para responder a las necesidades de oxígeno del bebé en desarrollo.