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La Organización Mundial de la Salud alertó sobre una serie de enfermedades músculoesqueléticas que son producto de las actividades laborales.
Destacó las principales afecciones:
Otros deterioros físicos con discapacidad, no se hallan bien definidos, como es el caso de las mialgias, provocadoras de dolor, malestar, entumecimiento y sensaciones de hormigueo en el cuello o en los hombros, las extremidades superiores y la región dorsolumbar.
Un trastorno como el mencionado en el párrafo precedente entra en una denominación generalizada, no específica: TME, que abarca consecuencias en la salud por tareas laborales que no siempre se diagnostican como una patología clínica.
Los TME abarcan una amplia gama de enfermedades inflamatorias y degenerativas del sistema locomotor. Se amplían sus detalles a continuación:
• tendinitis y tenosinovitis: inflamaciones de los tendones y de la vaina que recubre un tendón, debido a depósitos de calcio, distensiones o traumatismos repetidos, sobre todo en el antebrazo o la muñeca, en los codos y en los hombros, manifestándose en trabajos repetitivos y estáticos efectuados durante períodos prolongados:
• mialgias:dolor y empeoramiento funcional de los músculos, predominantemente en la región del cuello y los hombros; suelen darse en profesiones en las que se trabaja de manera estática;
• compresión de los nervios: síndromes de inmovilización causados especialmente en la muñeca y el antebrazo;
• trastornos degenerativos de la columna: es habitual que perjudiquen al cuello o a la región dorso lumbar, caderas y articulaciones de la rodilla, en razón de labores manuales o físicas pesadas .
Todas estas deficiencias son crónicas; los síntomas, es costumbre que no se observen rápidamente, sino hasta que el trabajador se expone a factores de riesgo durante un tiempo largo.
En el diagnóstico de los TME no se ha logrado un consenso entre Estados Unidos y la Unión Europea, de ahí que se utilizan distintos términos a la hora de describirlos.
Por ejemplo, si afectan a las extremidades superiores, se conocen en diferentes países como lesiones por movimientos repetitivos (LMR), trastornos músculoesqueléticos del cuello y las extremidades superiores de orden laboral (TMOLCES), Trouble Musculosquelettiques o trastornos traumáticos acumulativos.
Las distinciones nominativas se leen en los informes nacionales y en literatura de investigación, en tanto dificultan las comparaciones entre los Estados miembros de la Unión Europea.
Hasta el momento se llevaron a cabo varios intentos para lograr un acuerdo aceptable entre los profesionales sanitarios respecto a la definición de los TME por anomalías laborales (Harrington y colaboradores, 1998, Sluiter y colaboradores, 2000), la que permitiría su aplicación y avance en la prevención primaria y en la vigilancia del lugar de trabajo.
Finalmente, se tratan de posturas laborales ajenas a una posición natural y de confort; los perjuicios aparecen lentamente y en apariencia son leves, hasta convertirse en crónicos.
El riesgo se concentra en las situaciones que debieran evitarse:
• Tronco inclinado y/o girado.
• Rodillas flexionadas.
• Trabajo de rodillas.
• Uno o ambos brazos por encima de los hombros.
• Fuerza con los brazos superior a 10 kg.
Fuente:
Peter Buckle y Geoff David Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo
Trastornos músculo-esqueléticos de origen laboral. Gobierno de Navarra. Instituto Navarro de Salud Laboral.Departamento de Salud. Dr Héctor Parra