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El dolor de espalda e incluso una discapacidad por ello es frecuente en las personalidades ansiosas, viéndose incrementada la intensidad del dolor.
A esta conclusión arribó un estudio efectuado a pacientes tratados en unidades del dolor de nueve hospitales de ocho ciudades españolas. La publicación correspondiente aparece en la revista especializada “Pain Medicine”.
Ya investigaciones anteriores en pacientes anglosajones se refirieron a que el la incapacidad por dolor de espalda se ve influenciada en gran medida por el miedo, las conductas de evitación y el denominado “catastrofismo”, un término con el cual se explica que esta dolencia es más limitante en quienes dramatizan la situación y creen que ya no soportan más.
Estos conceptos se extrajeron del informe de la doctora española y primera autora del nuevo estudio, Jenny Moix, profesora de Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Conforme a lo expuesto, trabajos investigativos previos confirmaron en España que los factores culturales imponen componentes psicológicos; aunque, tampoco faltaron especialistas que argumentaron que esta influencia no es relevante en todos los casos.
"Por eso consideramos importante evaluar el efecto del conjunto de las variables psicológicas que podían influir en el grado de discapacidad: la ansiedad, la depresión y la ira, además del catastrofismo", indicó la investigadora.
Ha sido así que se reveló que la ansiedad –aún por encima del dolor- es el factor que más incide.
Este nuevo trabajó contó con la financiación del Fondo de Investigaciones Sanitarias del Ministerio de Sanidad y la Fundación Kovacs.
Se aportaron los siguientes datos: valida la posible discapacidad cuanto más ansiosa es habitualmente una persona y no la ansiedad que se da solo en una circunstancia específica.
La ansiedad que opera en un individuo como característica personal es determinante, es la única variable psicológica que se vincula con el grado de incapacidad, y no es el catastrofismo, la ira y la depresión, sostuvo el doctor Francisco Kovacs.
Esta demostración da cuenta que la ansiedad como rasgo típico de un individuo se correlaciona no únicamente con el nivel de discapacidad, sino también con la cuantía del dolor que experimenta, el hecho de haber sido intervenido quirúrgicamente de la espalda sin éxito y tener un bajo nivel sociocultural.
Kovacs hizo hincapié en la necesidad de concretar un tratamiento contra la ansiedad, de modo de mejorar la evolución del dolor y la incapacidad.
En la ansiedad se halla generalmente una comorbilidad con otros trastornos físicos o mentales: angustia, obsesión compulsiva (ideas, imágenes, impulsos recurrentes y no deseados) estrés postraumático (sobreviene a consecuencia de la exposición de amenaza frente a un daño físico o psicológico) y fobias (miedo intenso y desproporcionado ante objetos y situaciones). Todos ellos pueden enmascarar o empeorar los síntomas físicos y psíquicos, los cuales deben resolverse con tratamiento.
Más del 70 por ciento de la población de los países desarrollados ha padecido dolor lumbar en algún momento de su vida.
Esta dolencia es la principal causa de atención médica en la gente adulta.
En tanto, los pacientes crónicos –que sufren de lumbalgia por más de tres meses- son un poco menos del 20 por ciento del total.
Otra fuente consultada: Wasghinton EEUU, Department of Health and Human Services