informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Los infartos agudos de miocardio (IAM) lesionan las células madre de la médula ósea, lo que hace que ellas no puedan emplearse para los trasplantes de este tejido esponjoso, de acuerdo a una investigación publicada en Science Translational Medicine.
Esta conclusión también explica que las células madre dejan de ser eficaces para la regeneración cardiaca.
Sin embargo, los antiinflamatorios permiten la recuperación de la función cardiovascular.
Además, un experimento conocido como “murino” constató que las células de la médula ósea pueden mejorar -en ratones- el funcionamiento de sus corazones después de un infarto agudo de miocardio.
Este último trabajo todavía no se aplicó en humanos, aunque se confía en conseguir un efecto positivo cuando se identifiquen las células apropiadas.
Las fallas de ensayos clínicos anteriores que no lograron reflejar los aciertos del modelo de investigación murino, fueron explicados por Matthew Springer, del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Universidad de California en San Francisco.
El científico ha fundamentado que las células de la médula ósea en los ratones tras un IAM son más inflamatorias y presentan diferentes clases de células, en comparación con las que disponen ratones que nunca han tenido dicho infarto.
Los ratones con un infarto agudo de miocardio, a través de la administración de antiinflamatorios, recobran la capacidad de curación de las células de la médula ósea.
No obstante, el autor señala que hay ser cautos a la hora de generalizar el tratamiento porque teme que en algunos casos sea dañino.
En cuanto a las personas con IAM, indica que no es una opción válida que reciban células de la médula ósea de donantes, ya que corren el riesgo de rechazarlas.
Por lo tanto, se deben descubrir cuáles células de la médula ósea son las que ocasionan este problema. Una vez verificadas se podría eliminarlas o restaurarles su actividad. Entonces, la identificación facilitaría la regeneración cardíaca.