informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Medidas de seguridad más estrictas acaban de ser adoptadas por la Unión Europea respecto a la fabricación de juguetes, lo cual sería una barrera casi infranqueable para las importaciones chinas, que hoy en la UE son el 80% del total de estos objetos que dispone el mercado para su venta.
La normativa se aplica a los juguetes que contienen ftalatos, un químico cuyo uso habitual es como plastificador y que se considera un disruptor endocrino (se opone al desarrollo endocrinológico normal).
Además, la UE estableció que deberán analizarse los retardadores de llama en algunos juguetes, porque es factible que dañen el crecimiento infantil y afecten ya en forma continua al sistema endocrino.
Las fronteras de la UE se reforzarán, mientras que los fabricantes, importadores y distribuidores asumirán la responsabilidad de identificar los peligros ante la potencial exposición de los niños.
El costo total por juguetes que ingresan a la UE ascendió a 14.500 millones de euros en 2009: La industria europea en este rubro –en comparación con el mercado mundial- es únicamente de un 25 por ciento.
“Lanzamos la mejor legislación de juguetes del mundo, con los mejores patrones de seguridad", dijo el comisario de Industria de la UE, Antonio Tajani, en un parte de prensa.
"Sin embargo, no es suficiente con reforzar las normas. Necesitamos que los países miembros garanticen un seguimiento mejorado del mercado para disuadir a los operadores fraudulentos", añadió el funcionario.
De acuerdo a la legislación aprobada, el objetivo es “asegurar que los niños no se asfixien tragando o inhalando algunas partes de juguetes contaminados”.
“Los que se venden con o dentro de los alimentos tendrán que ser empaquetados separadamente y los fabricantes tienen la obligación de garantizar su inocuidad”.
Por otra parte, varios escándalos alrededor de la seguridad y calidad de diversos alimentos, hizo que tanto Europa como Estados Unidos y Japón, hayan terminado por aplicar diferentes normativas para colocar fuera de los mercados los que no garantizan su salubridad y que provienen del “floreciente comercio con China”, que ningún país tampoco quiere cortar de forma tajante.
Es así que la UE, pese a los perjuicios detectados, viene coordinando con las autoridades chinas los controles a la importación, con el fin de que el país oriental colabore en la detección de “los productos falsos”, de modo que no atenten contra la salud pública.