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Una investigación matemática, que calculó los factores de peligro y su impacto en el Mal de Alzheimer, evidenció que las conductas y situaciones susceptibles de modificación en la edad madura para no incurrir en esta enfermedad, son las siguientes: uso de tabaco, estado depresivo, escaso grado de educación, ausencia de actividad física, obesidad e hipertensión arterial.
Las circunstancias mencionadas, explicarían al menos la mitad de las causas que conducen al Alzheimer en los 35 millones de individuos en el mundo que actualmente se hallan perjudicados por esta enfermedad.
Todas las conclusiones se abordaron en la reciente Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer, en Francia.
"La prevención es una opción particularmente atractiva, despierta mucho interés, si se toman en cuenta cuidados específicos”, dijo William Thies, científico al frente de la Asociación.
El estudio fue conducido por Deborah Barnes, profesora adjunta del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California en San Francisco, y se editó en la revista británica Lancet Neurology.
El equipo investigador dispone de una beca acordada por la Asociación de Alzheimer y los Institutos Nacionales sobre Envejecimiento, de Estados Unidos.
Los futuros casos de demencia podrían prevenirse con una mejor educación desde la infancia. El analfabetismo – sostuvieron los investigadores- quita posibilidades al cerebro para su correspondiente desarrollo; en consecuencia, da lugar a una menor reserva mental para etapas posteriores de la vida.
Por otro lado, “atacar un estilo de vida sedentario y la depresión impactaría favorablemente en la prevención”.
El hábito de fumar, representa mundialmente el segundo mayor motivo de la enfermedad, seguido de la falta de actividad física.
“La inactividad es el principal problema en Estados Unidos donde un tercio de su gente es sedentaria”, advirtió Barnes, luego de hacer hincapié en la necesidad de practicar ejercicios físicos “como un camino que protege de la obesidad y ayuda a regular la presión sanguínea, siempre atendiendo a las recomendaciones de especialistas, quienes son los indicados para recomendar la manera de alimentarse y de ejercitarse, según la edad”.