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En la reunión anual de la Academia Estadounidense de Otolaringología, en San Francisco, se expuso un estudio que vincula los problemas constantes de oído, nariz y garganta en los bebés y los niños de pocos años de edad con alergias de orden alimentario, sobre todo a causa de la proteína de la leche de vaca.
El retiro de ciertos alimentos logra mejoras en los menores que sufren de otitis media refractaria o de disfagia orofaríngea, informó la doctora Angela Paddack, de la Escuela de Medicina de la University of Arkansas, en Little Rock.
Significa la presencia de derrame en el oído medio o de líquido en la cavidad timpánica.
El líquido proviene del ascenso de bacterias o virus desde la nasofaringe al oído medio en el transcurso de una infección en las vías respiratorias.
Es la dificultad de penetración del alimento, sólido o líquido, desde la bucofaringe hasta el esófago cervical. Puede presentarse con pequeños inconvenientes o llegar a imposibilitar la deglución de la salida.
Alcanza en algunos casos consecuencia graves: deshidratación, malnutrición, aspiración, neumonía e incluso muerte.
El origen de esta disfagia proviene de la disfunción de la fase orofaríngea de la deglución o del esfínter esofágico superior (EES), que aparecen porque el individuo tiene alteraciones de las estructuras anatómicas, nerviosas o musculares que actúan en la deglución, constituyéndose en un obstáculo mecánico o funcional ( mala elaboración del bolo en la cavidad oral, debilidad de la contracción faríngea y alteraciones en la relajación del EES). Todo ello condiciona un mal vaciamiento orofaríngeo.
La mayoría de los motivos de síndrome obstructivo son neuromusculares y afecta al 80% de los chicos.
Un diagnóstico frecuente es la hipersensibilidad a los alimentos. Los niños suelen manifestar trastornos gastrointestinales leves, pero un subgrupo padecen de dolores de oído, e inconvenientes en la nariz y garganta que no se superan con la terapia habitual para el reflujo, según explicaciones de Paddack.
Solo logran recobrarse si se les “ retiran alimentos para determinar si son alérgicos a la proteína de la leche de vaca", añadió.
La investigadora analizó datos de 101 niños con posibilidad de ser alérgicos a la proteína y que habían recibido asistencia en clínicas especializadas en gastroenterología y otolaringología.
Los síntomas habituales registrados fueron: diarrea, vómitos, reflujo y constipación.
Sin embargo, el 91% se recuperó al quitar de su dieta la leche de vaca.
Del total de los participantes sometidos a evaluación, 25 experimentaban anomalías en el oído, nariz y garganta, sin responder favorablemente a la terapia para el reflujo.
El 80% manifestó disfagia orofaríngea y el 72% congestión continua de las vías aéreas superiores.
Se obtuvo una mejoría del 60% en el oído, nariz y garganta con la dieta de eliminación de leche vacuna.
La alergia a la leche de vaca puede afectar con igual reacción en las vías aéreas superiores como en los intestinos y los niños adolecen de una respuesta inflamatoria crónica.
La congestión crónica resulta el síntoma principal y generalmente requiere de atención respiratoria. Se suma la dificultad para tragar que deriva en problemas para alimentarse.
“Los padres deben saber que si tienen un hijo con estos síntomas que no mejoran con el tratamiento tradicional deben pensar en la alergia a la proteína de la leche de vaca como una causa probable", advirtió Paddack.
Otras fuentes consultadas:
Disfagia orofaríngea, autores: F. Mora Miguel y A. Peña Aldea
Variaciones en la Frecuencia de Otitis Media Aguda en 1995-2003 y de sus Patógenos Productores, Casey JR y Pichichero ME