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Científicos suecos hallaron altos niveles de litio en agua potable en una región de los Andes argentinos y alertaron sobre su daño en el organismo, siendo un elemento que se utiliza en baterías y aún como medicamento en el mundo.
La Universidad sueca de Lunad se ocupó de difundir que este compuesto a largo plazo podría afectar la función de la tiroides y riñones y ejercer efectos negativos en embarazos.
El litio es un elemento químico, un metal, que se aplica principalmente en aleaciones y en la producción de baterías eléctricas.
También, durante décadas, viene formando parte de tratamientos para la depresión y el trastorno bipolar.
La profesora Karin Broberg, quien dirigió el estudio - publicado en Perspectivas de Salud Ambiental- evalúo los acuíferos de cuatro poblados en el noroeste de Argentina, en la frontera con Chile y Bolivia: San Antonio de los Cobres, Polar Grande, Olacatato y Salar Pocitos.
Su preocupación la definió de la siguiente manera: “Encontramos en esta zona niveles muy elevados de litio en el agua que bebe la población y que probablemente se extienda en áreas circundantes”.
A la vez, puso de manifiesto cómo el litio perjudica a la gente, si no existe un control adecuado y persistente cuando se destina especialmente al reemplazo de otras medicaciones.
La investigadora y su equipo analizaron a 200 mujeres, partiendo desde el conocimiento de que el litio puede ocasionar hipertiroidismo, un trastorno metabólico que provoca aumento de peso, fatiga, depresión, sensibilidad al frío y pérdida de memoria.
"Lo vienen absorbiendo toda su vida en esta región, incluso desde su nacimiento, lo que predispone a un impacto en la salud”, afirmó Broberg.
El informe del estudio indica que, si bien no es frecuente, el litio lastima los riñones, como una consecuencia secundaria tras su ingesta a modo de fármaco para el trastorno bipolar.
"Creemos que los ancianos, los niños y las embarazadas, podrían ser más susceptibles a la incorporación de los niveles de litio detectados", añade la información.
El agua subterránea de la zona analizada posee niveles de litio que equivalen a una décima parte del tratamiento que consume diariamente un paciente con trastorno bipolar.
"No sabemos el impacto real para la salud, dado que el litio y su acción dañina han sido muy poco evaluadas" dijo Karin Broberg.
Hace más de 50 años que el litio se utiliza como medicamento y ha aportado buenos resultados actuando sobre trastornos psicológicos como la depresión y la bipolaridad, según explicó la científica.
No obstante, alertó que es muy conocido el perjuicio que suscita en las tiroides y en los riñones, por lo que remarcó que los pacientes a los que se les prescribe este metal deben someterse a un control continuo, mientras lo consumen, y tampoco pueden cortar su uso de un día para otro sin experimentar daños en su organismo.
“Y se sabe que puede lesionar el feto, sobre todo la malformación del corazón, por eso el litio no se recomienda a las mujeres embarazadas", agregó.
El agua subterránea es considerada en muchos países segura para consumo humano.
La región de los Andes es una fuente rica en elementos naturales y varios países de la región extraen litio.
Bolivia, en particular, posee enormes reservas de litio. El 50% de las reservas mundiales del metal se hallan en Salar de Uyuni en ese país.
Este elemento, aunque es un recurso valioso, es un peligro para el medio ambiente por su capacidad de contaminación de acuíferos.
El litio es un contaminador de los acuíferos destinados al consumo humano y expone a riesgos que atentan contra la salud.
Los mismos investigadores efectuaron un estudio anterior en la provincia argentina de Salta, donde encontraron niveles "altos" de arsénico, litio, cesio, rubidio y boro en el agua y en la orina de mujeres.
"Principalmente descubrimos que en esta región hay mucho arsénico en el agua que bebe la población" explicó Karin Broberg.
"Pero vimos que el litio es el único que parece generar un efecto negativo en la tiroides”, agregó.
En muchas regiones del mundo se considera que el agua subterránea es más segura para consumo humano que el agua muchas veces contaminada de ríos y lagos, pero todavía se ignoran los grados de contaminación de compuestos químicos naturales, como el litio o arsénico.