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Un nuevo estudio mantiene y ahora incrementa el debate abierto en la comunidad médica sobre cómo equilibrar las necesidades de los pacientes con dolor grave, que los lleva al abuso o mala utilización de opioides como Oxycontin y Vicodin.
La reciente investigación encabezada por la doctora Amy
Bohnert, psiquiatra de la Escuela de Medicina de University of
Michigan, Ann Arbor, expone las siguientes preguntas sin rodeos: “¿estamos siendo demasiado conservadores y subtratando el dolor ... o exagerando el uso de los opioides hasta poner en riesgo a la gente?
El trabajo mostró que la ingesta de altas dosis de analgésicos poderosos tienden a provocar una sobredosis accidental.
Cada año se prescriben 200 millones de recetas para tomar opioides en Estados Unidos. La cifra señala un elevado crecimiento en la cantidad de gente que abusa de estos fármacos e incurre en una sobredosis.
El peligro de morir por una sobredosis accidental es de menos del 0,5%, informó el equipo de Bohnert, tras analizar datos de pacientes de la
Administración de Salud para Veteranos tratados entre el 2004 y
el 2008. En ese período, se registraron 750 muertes por
sobredosis accidental con opioides entre 1,8 millones de
personas tratadas con dicha medicación. Esto significa: cuatro fallecimientos por cada 10.000 sujetos.
Los investigadores observaron que la gente a la que se indicó las dosis más altas tendió más a experimentar una sobredosis accidental.
Fue así que los pacientes con dolor crónico o agudo tratados con 100 mg o más por día de algún opioide resultaron entre seis y ocho veces más propensos a padecer de una sobredosis que aquellos tratados con 1-20 mg/día.
Además, se constató que los usuarios de analgésicos en forma desmedida generalmente caían en abuso de sustancias o adolecían de inconvenientes mentales, de acuerdo a la publicación del Journal of the American Medical Association (JAMA).
Para el equipo, esta situación dispondría de dos explicaciones. La primera es que los sujetos tratados con altas dosis de opiodes reúnen “más oportunidades de exagerar accidentalmente la dosis durante el tratamiento”.
La segunda, es que algunos individuos con dolor crónico “utilizan mal e intencionalmente sus fármacos”.
Los autores propusieron que médicos, pacientes y familiares "decidan juntos el mejor tratamiento para cada persona, de acuerdo a su patología específica”.
Entonces, tras las distintas argumentaciones, los médicos cuentan con la capacidad para "buscar un equilibrio entre el tratamiento del dolor y el riesgo de sobredosis, teniendo en cuenta cada caso.”
Por su parte, Nora Volkow, directora de National
Institute on Drug Abuse, publicó también en JAMA que muchos
pacientes tratados con opioides reciben varias recetas al mismo
tiempo de sus médicos y dentistas.
Junto con un mejor diálogo médico-paciente sobre los
peligros de la ingesta indebida de los analgésicos, Volkow dijo: “deben
existir mejores controles para que los médicos detecten
qué pacientes abusan de los medicamentos y los reciben de
varios profesionales a la vez.”
Volkow admitió que “reducir el consumo de cocaína es más fácil que terminar con la sobredosis de opioides. Estamos hablando del abuso de una sustancia
que tiene fines terapéuticos únicos y que puede salvar la vida.
No podemos deshacernos de los analgésicos", aseguró.
FUENTE: Journal of the American Medical Association