informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Uno de cada diez padres con hijos recién nacidos -y aún antes de su alumbramiento- adolecen de síntomas depresivos. El periodo crítico se da entre los tres y seis meses posteriores al nacimiento.
Un análisis de 43 estudios, con la participación de 28 mil varones, determinó que la depresión posparto en ellos es un trastorno grave, tanto como lo padecen entre el 8 y 20% de las mamás después de que su bebé nace; en ellas, especialmente, ocurre en el transcurso de las primeras cuatro semanas de convivencia con su hijo.
Las conclusiones corresponden a la facultad de Medicina de la Universidad del Este de Virginia, en Estados Unidos, y el trabajo puede leerse en The Journal of the American Medical Association (JAMA).
Ahora se admite que no es una patología exclusiva de las mujeres, y en ciertas circunstancias ambos progenitores precisan asistencia médica ante la imposibilidad de relacionarse con el hijo, sumado a un estado de desgano, angustia y sentimientos de culpa.
Más aún, se produce una suerte de contagio, habiéndose observado que la depresión posparto en la mujer hace en ocasiones que su pareja experimente el síndrome, por lo cual sufren en conjunto.
La causa-efecto entre las dos partes obedecería a los nuevos roles familiares; los hombres “pierden” su rol de protectores y proveedores, mientras que las mujeres se dedican simultáneamente a ser madres, trabajar, ocuparse de la casa y llevar una vida social.
Los investigadores dijeron que los médicos deben actuar con cautela, de modo que cuando observan signos de esta patología en la mamá, también entrevisten al papá para dilucidar qué sucede en el ámbito familiar.
Otra apreciación destacada por los especialistas es la siguiente: los primeros días, semanas y meses de vida de un niño son vitales para la construcción del vínculo con cada uno de sus progenitores, por lo tanto estos últimos deben superar sus respectivas depresiones para prevenir que su hijo en el futuro padezca de problemas emocionales.
En consecuencia, es fundamental que los padres adquieran confianza suficiente para transmitírsela a su bebé, de manera que construyan una familia en la que todos los integrantes se sientan seguros.