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Una reciente revisión de estudios publicados sobre la lactancia y la posible transmisión de hepatitis B, elimina los temores de que en estas circunstancias se produzca un contagio de la enfermedad en los chicos.
Por lo tanto, el equipo evaluador afirmó que las madres con hepatitis B pueden amamantar con seguridad a sus bebés, sin correr ningún riesgo de transmitirles el virus, aunque deben adoptar algunos cuidados.
Los resultados "son muy valiosos para los países en desarrollo y las áreas con alta incidencia de hepatitis B, o gran densidad poblacional, como India, China, y el sudeste asiático", indicaron los expertos en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
A las portadoras del virus, "se les debería recomendar la lactancia porque es una valiosa fuente de nutrición para los bebés", dijo el doctor Zhongjie Shi, de la Temple University, en Filadelfia.
Para prevenir la transmisión de la hepatitis B materna, los hijos – al nacer- deben recibir una vacuna y otros fármacos inyectables. Luego, corresponde vacunarlos nuevamente dos o tres veces más durante el primer mes de vida.
Las madres no tienen que amamantar si presentan lesiones o sangrado en los pezones, ya que de acuerdo a los autores se vería facilitada la transmisión del virus de esta hepatitis.
El virus de la hepatitis B provoca inflamación del hígado con la posibilidad de crear un daño crónico.
La infección se contagia a través de la sangre, por compartir agujas contaminadas y mediante relaciones sexuales. Además, llega a pasar al bebé en el embarazo y en el trabajo de parto.
Shi explicó que la sangre es la vía de transmisión más rápida para que el virus vaya de madre a hijo, seguida del líquido amniótico y las secreciones vaginales.
Añadió que la hepatitis B tiene una capacidad de infectar hasta 100 veces más alta que el VIH, o virus del sida.
La Organización Mundial de la Salud informó que 350 millones de personas viven con la infección crónica de la hepatitis B y 2.000 millones estuvieron infectadas.
Una de cada cuatro personas infectadas muere por cáncer de hígado o la cicatrización hepática que produce la enfermedad.
Los investigadores analizaron datos de 10 estudios publicados en China, que habían trazado comparaciones de tasas de hepatitis B en bebés de más de 1.000 mujeres con el virus, de las cuales la mitad llevaba adelante la lactancia.
Al año de edad, 31 de los 637 bebés amamantados poseían el virus de la hepatitis B, en relación con 33 de 706 hijos de las mujeres que no amamantaban. La mayoría de esos niños habían sido infectados en la gestación o al nacer.
FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine,