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Las tasas de mortalidad femenina, en alrededor de un 46 por ciento, responden a razones cardíacas y afecciones vinculadas a accidentes vasculares cerebrales (ACV), hipertensión arterial, enfermedad renovascular y diabetes.
Esta explicación la aportó Liliana Grinfeld, jefa del Departamento de Cardiología Intervencionista de la Clínica San Camilo (Buenos Aires) y la primera mujer elegida para presidir la Sociedad Argentina de Cardiología entre 2005 y 2009, quien en el desempeño de su cargo se ocupó, entre otras preocupaciones, de evaluar esta problemática en su país de origen y en el orden mundial.
Grinfeld fue fundadora y directora desde 2005 a 2009 del programa Corazón y Mujer, el primero en abordar el tema de género en la enfermedad cardiovascular. Esta actividad sigue en marcha a cargo de la Sociedad Argentina de Cardiologia (SAC) y la Fundación Cardiológica Argentina(FCA).
Los motivos y el desarrollo de la enfermedad cardiovascular son compartidos en ambos sexos, pero hay una diferencia que radica en la edad de aparición.
La mujer experimenta este trastorno entre 6 y 8 años después que el hombre, por lo cual su mayor presencia se da generalmente a partir de los 60 años.
Los síntomas llegan a ser distintos, si bien cerca de la mitad de las mujeres poseen síntomas típicos que, desgraciadamente, no siempre son interpretados con corrección tanto de su propia parte como de los médicos.
El diagnóstico acostumbra a ser fidedigno en etapas muy avanzadas de enfermedades coronaria y cerebrovascular y, ante estas dificultades, ellas debutan con más infartos que los varones que las conducen a la muerte.
La mujer puede padecer manifestaciones difíciles de interpretar: sudoración profusa con sensación de falta de aire y sensaciones de náuseas, que por otra parte, no siempre tienen que ver con enfermedades cardiovasculares.
La especialista argentina hizo hincapié en la necesidad de adoptar una alimentación sana desde la niñez, junto con la práctica simultánea de ejercicio; evitar en la adolescencia el tabaco y llevar adelante un embarazo con estricto control de la presión arterial, peso y retención líquida.
Señaló que es importante instruir a la población sobre el uso de alimentos saludables “con bajas calorías, baja grasa, bajo azúcar y baja sal”.
Recalcó que en el ámbito laboral “se deben promover actividades físicas y esparcimiento, más una mayor oferta –ya en la sociedad en general- para combatir sobrepeso, sedentarismo y obesidad. Hay que impulsar programas de cesación tabáquica y chequeos anuales obligatorios según la edad.
Fuente: Agencia CyTA – Instituto Leloir.