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Las infecciones causadas por microorganismos resistentes ya no responden al tratamiento ordinario, conformando una situación cada vez más grave, dado que –por la misma circunstancia- la gente cae en el uso y abuso de los antibióticos, siendo actitudes proclives a aumentar el número y los tipos de microorganismos.
Un alto porcentaje de estas infecciones son hospitalarias y provocadas por bacterias resistentes que se alojan en los pacientes internados.
Estas bacterias son los primeros motivos de incidencia de las principales enfermedades en el siguiente orden: infecciones respiratorias agudas altas, enfermedades infecciosas intestinales e infecciones de vías intestinales.
En los niños
Las infecciones respiratorias agudas bajas ocupan el tercer lugar en la tasa de mortalidad infantil, a nivel mundial. Este dato más la suma de información sobre infecciones hospitalarias que van acrecentándose ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a efectuar un llamado de alerta.
Según esta institución se precisa en el mundo la práctica de políticas que prevengan y contengan la fármaco-resistencia.
La resistencia prolonga enfermedades y expone a la muerte
Los microorganismos resistentes prolongan las enfermedades y elevan el peligro de muerte..
Este aspecto que contraría a la salud y que agrega cada vez más preocupación en el mundo, trae otras consecuencias que llevan a la mortalidad: las enfermedades transmisibles, maternas, perinatales, nutricionales y parasitarias.
Abuso de medicación
La creciente oposición a los antimicrobianos es un fenómeno natural que surge cuando las bacterias, virus, hongos o parásitos, experimentan cambios de tal magnitud que los medicamentos para la cura de infecciones pierden eficacia.
Se da por mutación del microorganismo o adquisición de genes de resistencia, advirtió la OMS, en su último comunicado de esta semana.
Un error: no tomar dosis suficientes o no finalizar tratamientos
La fármaco-resistencia microbiana se favorece tanto con el uso inadecuado de medicación, como cuando se consumen dosis insuficientes o no se finalizan los tratamientos prescritos.
Automedicación
Un ejemplo digno de atención se da por ejemplo en México, donde 95 de cada 100 ciudadanos incurren en la automedicación con antibióticos para males respiratorios e infecciones gastrointestinales. En este sentido, la OMS llamó a todos los países a regular la venta de fármacos con receta médica.
Las bacterias eluden a un amplio rango de antibióticos y bloquean el mecanismo de defensa de las personas, tornando peligrosas a muchas infecciones.
Ellas producen ciertas enzimas que originan óxido nítrico para resistir a los antibióticos, informó Evgeny Nudler, del Centro Médico Langone de la universidad de New York, cuyo estudio fue publicado en la revista Science.
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Por el momento, no hay medicamentos que inhiban a estas enzimas, incluso para las letales superbacterias, como el Staphylococcus aureus (que vive en la piel y en las fosas nasales) y que se oponen a la meticilina (SARM), sin sucumbir.
La bacteria SARM es un inconveniente en aumento e instalado en los hospitales de todo el mundo; suscita la muerte de 19.000 personas por año sólo en Estados Unidos.
"Se deben desarrollar nuevas medicinas, lo que es un desafío enorme, por el gran costo y los innumerables problemas de seguridad", dijo Nudler.
El equipo de esta científica reveló que muchos antibióticos no eliminan las bacterias y permiten, entonces, la producción en el organismo de partículas dañinas conocidas como especies reactivas del oxígeno, también denominadas como estrés oxidativo.
En la actualidad varias empresas prueban compuestos reductores del óxido nítrico para su uso como medicinas antiinflamatorias.
Esta actividad implicaría que no serían necesarios nuevos antibióticos sino regular las dosis contra las superbacterias.
Los pacientes que adquieren en el hospital una bacteria resistente a los fármacos y potencialmente mortal, a menudo la transportan al hogar después del alta, afectando a un quinto de los contactos familiares.
Las infecciones por estafilococo aureus resistente a la meticilina (SARM) varían entre abscesos cutáneos a infecciones más graves de la sangre, los pulmones y las zonas del cuerpo operadas, siendo tratadas con un antibiótico intravenoso.
"Cada vez es más frecuente que los pacientes con enfermedades graves, tras su internación, sigan recuperándose en su casa, lo que genera nuevas oportunidades de transmisión del SARM adquirido en el hospital", escribió en Archives of Internal Medicine el equipo de Jean-Christophe Lucet, de Bichat-Claude Bernard Hospital, Assistance Publique-Hopitaux, en París.
Ademas, se puede ser portador de la bacteria sin desarrollar enfermedad.
“La principal vía de transmisión es la contaminación manual durante los procedimientos de curación", señaló el equipo.