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Una investigación canadiense considera como una realidad incontrastable “el famoso sexto sentido femenino”, más cierto de lo que habitualmente se piensa, al reconocer en una reciente evaluación mayor eficiencia en las mujeres para identificar emociones y sentimientos en otras personas, en especial referidos al miedo y al disgusto.
La revista Neuropsicología se ocupó de publicar un informe detallado del Centro de Investigación en Neuropsicología y Cognición de la Universidad de Montreal.
Si bien, desde hace tiempo, las mujeres vienen obteniendo mejores resultados en los tests neuropsicológicos, faltaba arribar a una convicción.
En consecuencia, se indagó en profundidad sobre el tema, apartando el procedimiento centrado en las fotos, con el fin de trabajar en forma directa con hombres y mujeres.
Para ello, se hizo uso de artistas que simularon miedo o disgusto en su cara.
Olivier Collignon, uno de los autores principales, explicó por qué este método fue tan importante: “se demostró que los movimientos faciales ejercen un rol esencial en la percepción de la intensidad de la emoción. A su vez, estimulan las partes del cerebro usadas para el procesamiento de la información.”
Instruidos los actores sobre lo que debían hacer, los expertos expusieron a voluntarios de ambos sexos, entre 18 y 43 años, sin antecedentes de problemas neurológicos o psiquiátricos, a un doble estímulo: tenían que mirar las expresiones de los artistas y videos conteniendo emociones humanas.
A la vez, debieron contestar de forma inmediata si las emociones que verificaban respondían a miedo o disgusto.
Las conclusiones fueron claras: las mujeres fueron muy superiores en cuanto a eficiencia y rapidez para reconocer las emociones, mientras que distinguieron mejor las expresiones de las actrices que las de los actores.
Los científicos explicaron que esta prueba se aplicó para saber más en relación a ciertas enfermedades mentales como el autismo (escasa interacción social en niños, problemas en la comunicación verbal y no verbal, actividades e intereses gravemente limitados, inusuales y repetitivos).
Además, afirmaron que del estudio se infirió que existe una clave biológica detrás de la capacidad femenina para captar las emociones, aunque subrayaron que no se debe minimizar la influencia de la cultura y la socialización en esta habilidad.