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“El aire que respiramos, los alimentos, el agua, las medicinas que necesitamos para sobrevivir, la variedad de la vida en la tierra, el clima que perfila nuestro presente y futuro, todo depende de los bosques”.
Así lo testimonia la declaración de las Naciones Unidas, la que denomina al 2011 como “Año Internacional de los Bosques”.
Estos ecosistemas son fuentes esenciales de captura de carbono, protección del suelo y captación de agua dulce, conforme lo subraya la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
El 2011 debe ser el año en el que el mundo reconozca la importancia vital de la salud de los bosques para la vida en la tierra, las personas y la biodiversidad”, informó Julia Marton-Lefèvre, directora general de la UICN.
La declaración emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que ubica a 2011 como el “Año Internacional de los Bosques”, “no hace más que afirmar, que estos ecosistemas y su ordenación sostenible contribuyen "significativamente" al desarrollo, la erradicación de la pobreza y el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio”, dijo en su comunicado Marton-Lefébre.
“Los bosques representan más del 30% del territorio mundial y reúnen el 80% de la biodiversidad del planeta; pierden por año unas 13 millones de hectáreas, una superficie equivalente a un país como Grecia”, según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO).
Los principales motivos de crecientes pérdidas de bosques obedecen a la sobreexplotación y tala ilegal, la conversión a tierras agrícolas y ganaderas, recolección insostenible de madera, gestión inadecuada de la tierra, creación de asentamientos humanos, explotaciones mineras y petrolíferas, o la construcción de embalses y carreteras, entre otros daños.
El ritmo actual de deforestación sigue siendo un motivo de grave preocupación para América Latina y el Caribe, con repercusión a nivel mundial.
Mientras que los bosques de la región representan una de las fuentes potenciales más importantes para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, ya entre 2005 y 2010 (FAO 2010), Brasil perdió 2,6 millones de ha/año.
Los diez países con las mayores pérdidas neta de bosques en la última década incluyen el Estado de Bolivia y la República de Venezuela, con una pérdida combinada de 290.000 ha / año. Se suman: Perú, México, Colombia y Ecuador, que conforman áreas críticas de la deforestación regional.
Frédéric Achard del Instituto para el Medio Ambiente y la
Sostenibilidad del Centro Común de Investigación de la
Comisión Europea en su trabajo “Los bosques del mundo”, formula la siguiente pregunta: “¿Se pueden establecer comparaciones entre “bosques rápidos” y “comida rápida? “
En ciertos casos, la respuesta es afirmativa, ya que, en algunas naciones, el reemplazo de la cubierta vegetal nativa por el monocultivo de especies forestales de rápido crecimiento -para satisfacer la demanda emergente de madera- es tan perjudicial para la salud de los bosques como la comida rápida puede serlo para la salud humana.
Los gobiernos deben tomar la obligación mundial de preservar sosteniblemente los boques.
Debemos exigir a las autoridades ambientales que defiendan los bosques, la creación de áreas protegidas y corredores estratégicos, prácticas eficientes en los bosques y una gestión forestal sostenible entre muchas otras medidas, dijo Achard.
“No habrá madera sin árboles.”, algo tan sencillo de entender y que parece tan difícil de aplicar en el mundo actual, que todavía ignora hasta qué punto llega la necesidad de conservar la vida humana, ya que ni siquiera se detiene en la necesidad que tenemos de respirar.