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En la epilepsia del sueño se dan dos o más crisis epilépticas por causa funcional; lo que significa que responde a razones de índole orgánica o estructural. Provoca: traumatismos craneales, tumores y malformaciones cerebrales, infartos o hemorragias, entre otras consecuencias.
Una sola crisis epiléptica no justifica el calificativo de epilepsia.
Es una excesiva descarga neuronal, igualmente paroxística, que se observa en una determinada zona cerebral con una sintomatología específica, según el área afectada.
El sistema nervioso se compone de varias partes que cumplen funciones distintas. Cada sector se subdivide en otros espacios, por lo que la zona lesionada afecta una u otra función cerebral.
Por ejemplo: si se perjudica el área que ordena el movimiento muscular de una mano, la crisis epiléptica lesiona a los movimientos sensibles manuales, mientras que la sensibilidad lastimada determina sensaciones “raras” en pies.
Más todavía: si se afecta el área de la visión, el paciente “ve” cosas inexistentes, como lucecitas o manchas; en cambio, si el perjuicio recae en el sitio de la conciencia, la crisis origina la pérdida de conciencia.
Las crisis de orden epiléptico aparecen en zonas locales o generales cerebrales; comienzan en sectores muy restringidos –también se expanden luego a un mayor territorio-, e inclusive abarcan todo el Sistema Nervioso Central.
Los síntomas clínicos habituales son movimientos o convulsiones generalizadas, ausencias, automatismos y tantos otros de carácter más particular.
También conocida como síndrome de Gelineau o epilepsia del sueño, se caracteriza por el padecimiento de somnolencia irresistible durante el día.
Puede cursar con cataplejía (parálisis o debilidad extrema bilateral de un conjunto muscular), alucinaciones hipnagógicas (visiones fugaces en la transición vigilia-sueño) o hipnopómpicas (transición sueño-vigilia); incluso crea parálisis del sueño, e interrupción del sueño nocturno.
La narcolepsia se muestra con los siguientes problemas:
* Excesiva somnolencia diurna
* Cataplejía
* Alucinaciones
* Parálisis del sueño
Los últimos tres síntomas son manifestaciones de una regulación anómala del sueño REM ( en español: movimiento ocular rápido) que es inherente al síndrome.
Todos los pacientes con narcolepsia sufren una somnolencia diurna verificable, aunque los otros tres síntomas surgen con variabilidad.
En general, los enfermos manifiestan una interrupción grave del sueño nocturno.
Los antecedentes familiares son importantes para la valoración de un paciente con somnolencia diurna excesiva.
La observación atenta de los hijos y hermanos de los pacientes con narcolepsia, sobre todo de los que se ubican en el segundo decenio de vida, permite un diagnóstico rápido.
Se han reportado hallazgos con un patrón de herencia dominante de un hipotético gen que marca tendencia a esta enfermedad en ambos sexos.
Sin embargo, el verdadero disparador sigue sin conocerse.
Si un sujeto está despierto, las ondas cerebrales muestran un ritmo regular; si duerme, éstas se vuelven más lentas y menos regulares. Este estado se llama sueño sin movimiento ocular rápido.
En la narcolepsia ocurren momentos anormales de sueño, un desorden consistente en falta de control muscular, parálisis de sueño y surgimiento de sueños vívidos.
El cerebro no pasa por fases normales de somnolencia y sueño profundo, lo que conduce a varias consecuencias:
* El sueño nocturno no incluye suficiente sueño profundo por lo que el cerebro intenta una compensación en el día.
* Los narcolépticos inciden rápidamente en lo que parece un sueño muy profundo.
* Despiertan súbitamente y desorientados; a la vez, han experimentado sueños muy vívidos que acostumbran recordar.
Se aplica el metilfenidato como fármaco de elección. Asimismo, se utilizan la dextroanfetamina y la metanfetamina, especialmente cuando el metilfenidato es ineficaz.
Una reciente incorporación a la terapéutica de este trastorno es el modafinilo: un psicoestimulante con menor potencial de abuso que las drogas citadas anteriormente y benigno en cuanto a efectos secundarios.
Se prescriben antidepresivos, en especial la protriptilina, un antidepresivo tricíclico. Otro fármaco es la imipramina.
El oxibato sódico (Xyrem) se halla aprobado en Europa, Canadá y Estados Unidos; se considera apto para atacar la interrupción del sueño nocturno.
Fuentes:
* Budavari, S (Ed.) (1996). The Merck Index. An encyclopedia of chemicals, drugs, and biologicals (12 ed.). Whitehouse Station: Merck Research Laboratories ISBN 0-911910-12-3
* Moizeszowicz, Julio. Psicofarmacología psicodinámica IV, Editorial Paidós, Buenos Aires (2000) ISBN 950-12-3180-1