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Durante el envejecimiento se produce una reducción en los volúmenes de ciertas regiones del cerebro, particularmente en las áreas temporal media y prefrontal.
Sin embargo, una investigación halló que estas reducciones o cambios no surgen por igual en todas las personas, ya que, según los resultados obtenidos, la integridad neuroanatómica puede modificarse en menor o mayor medida en función de ciertos rasgos de la personalidad individual.
Los científicos de la Washington University (Estados Unidos) estudiaron, en concreto, tres características de la personalidad y su relación con los cambios cerebrales derivados del envejecimiento: la neurosis, la escrupulosidad y la extraversión.
Registraron imágenes de los cerebros de 79 voluntarios de edades comprendidas entre los 44 y los 88 años, mediante una tecnología conocida como escáner de resonancia magnética (IRM).
La IRM utiliza el fenómeno de la resonancia magnética para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro. Los datos son procesados posteriormente por ordenadores y transformados en imágenes del interior cerebral.
La investigación se centró en las regiones temporal media y prefrontal del cerebro porque es en éstas donde se producen los mayores cambios durante el envejecimiento, y también porque constituyen las áreas en las que se asientan ciertas capacidades cognitivas, como la atención, las emociones y la memoria.
Antes de ser sometidos al escáner, los participantes aportaron asimismo datos sobre su personalidad.
La combinación de información permitió establecer que los individuos más neuróticos presentaban volúmenes más pequeños de materia gris en las áreas temporal media y frontal del cerebro, en comparación con las personas menos neuróticas. Un patrón opuesto fue constatado en el caso de la escrupulosidad.
En lo que se refiere a la extraversión, el estudio no alcanzó a establecer ninguna vinculación determinante entre esta característica de la personalidad y el estado del cerebro de los voluntarios.
De acuerdo con Denise Head, psicóloga y jefa del equipo que hizo la investigación, los resultados obtenidos son un primer paso hacia la comprensión de cómo la personalidad puede afectar al envejecimiento del cerebro.
Head afirma que estos datos demuestran claramente que existe una relación entre personalidad y volumen cerebral, particularmente en las regiones del cerebro asociadas al procesamiento de la información social y de las emociones.
Por otro lado, las conclusiones sugieren que la personalidad influye en el grado de envejecimiento del cerebro humano y, además, que la forma en que el cerebro envejece incide en la personalidad de cada individuo.