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Un promedio de media hora de ejercicio físico diario contribuye al mantenimiento de un organismo saludable. En cambio, la ejercitación excesiva, produce consecuencias graves: fuertes contracturas, lesiones en articulaciones y músculos ( difíciles de revertir), e inclusive modifica la conducta y el desarrollo de una vida normal.
En todas las etapas de la vida se precisa la práctica de actividades físicas, pero
el doctor Gerardo Guevara Mejía, coordinador de Programas Médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social, alertó sobre lo siguiente: cualquier ejercicio físico hecho desproporcionadamente genera “ trastornos en el sueño y de conducta, que pueden llevar a que las personas dejen de realizar sus actividades laborales y familiares por este exceso”.
Otra advertencia del citado especialista: “la presencia de dos principales factores que influyen de manera significativa para hacer ejercicio en demasía son: el social, pues muchos jóvenes toman como modelo a seguir a algunos deportistas de alto rendimiento; y el de personalidad, cuando apasiona el ejercicio al punto de caer en conductas adictivas, como la vigorexia”.
Los vigoréxicos sufren un trastorno alimentario y de desorden emocional ( más frecuente en el sexo masculino), con una preocupación obsesiva por el físico.
Quienes padecen de vigorexia se ven a sí mismos con carencia de tonicidad y musculatura; pueden sentir una necesidad –imposible de doblegar- para ejecutar actividades físicas (como levantar pesas) con el fin de mejorar su aspecto corporal; actúan de forma compulsiva, por lo cual acaban adquiriendo una musculatura no acorde con la talla.
Este trastorno psíquico asocia belleza con aumento de masa muscular. Los pacientes dedican su tiempo al mayor esfuerzo posible por aumentar su musculatura.
Así, se encuentran la persona que se exige en extremo en una actividad deportiva, o aquélla que come compulsivamente para subir de peso y no verse flaca y sin musculatura.
El vigoréxico consume esteroides que originan cambios de humor repentinos.
Con estas sustancias no se obtiene ningún beneficio, ya que dañan mucho al organismo: masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, acné, inconvenientes cardíacos, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides y retención de líquidos, entre otros perjuicios.
Estas drogas no aumentan la fuerza muscular, la agilidad ni la resistencia.
La ejercitación intensa produce –sobre todo en gente acostumbrada al sedentarismo- problemas cardiacos, arritmias e incluso muerte súbita.
En este sentido, el doctor Gerardo Guevara indicó que el Instituto Mexicano del Seguro Social cuenta con unidades deportivas, centros de seguridad social, áreas culturales y centros vacacionales donde se propicia el ejercicio y el deporte en una forma correcta y adecuada.
Enfatizó que es preciso fomentar la salud con ejercitación correcta, orientar y educar a la gente para combatir el sobrepeso y obesidad, y que se requiere que los especialistas prescriban qué tipo de actividad física es la adecuada para cada individuo.
Por último, concluyó que es tan malo el sedentarismo como la “adicción al ejercicio”.
Otras fuentes consultadas:
Baile, JI (2005). Vigorexia ¿cómo reconocerla y evitarla?. Madrid: Editorial Síntesis.