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El estrés encoge el cerebro, según indicaron los experimentos neuropsicológicos de Kolb y Whisham en 1998. Nuevos estudios indican que la experiencia humana regenera las neuronas con el paso de los años por la misma plasticidad cerebral. En consecuencia, el cerebro ayuda al organismo a adaptarse a su ambiente.
No obstante, gana terreno la tesis de que la depresión, cuando es crónica, achica el cerebro, incapacitándolo de ejercer sus labores en su máxima potencia.
Priscilla Long, en su escrito “My Brain On My Mind”, publicado por la revista The American Scholar ( 2010), señaló que la ansiedad y la depresión -aliados del estrés crónico- reducen la cantidad de dendritas -partes de la neurona que se especializan en recibir la información- y aniquilan las neuronas ubicadas en el hipocampo,-parte del sistema límbico que interviene en el aprendizaje y la memoria.
En momentos de estrés, el hipotálamo -sistema que controla gran parte del sistema nervioso y endocrino- envía señales a las glándulas suprarrenales (o adrenales) y éstas a su vez activan el transporte de los glucocorticoides, como el cortisol, conocido como la hormona del estrés cuyas funciones anabólicas descargan la adrenalina, preparan para actuar y aún huir de momentos amenazantes.
Cuando se padece de estrés crónico, el fluido de cortisol no decrece y ahoga paulatinamente el hipocampo, matando las neuronas.
"...la ansiedad y la depresión -aliados del estrés crónico- reducen la cantidad de dendritas -partes de la neurona que se especializan en recibir la información", informó Long.
Aunque hay más. El cerebro produce una proteína conocida como BDNF que protege las neuronas de los embates antes mencionados. La BDNF se compone de moléculas que modulan los procesos del desarrollo neuronal, y que también se vinculan con la depresión, la epilepsia, el Azheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.
Por eso se piensa que vivir con estrés crónico puede reprimir el gen que potencia la segregación del BDNF, con lo cual las neuronas del hipocampo sedientas y necesitadas del nutriente se van resistiendo a sus funciones, se encogen y en muchos casos mueren.
De acuerdo con las bases neurocientíficas reseñadas en Psicofarmacología esencial, de Stephen Stahl (2010), que detalla los avances clínicos en la terapia antipsicótica y antidepresiva, concluye que los experimentos realizados con animales sometidos a estrés, producen alteraciones físicas o psíquicas, degenerando el BDNF.
Así se ha probado que sí ocurre pérdida de sinapsis y de neuronas, además de agregarse un listado extenso de síntomas físicos y cambios de comportamiento.
Los efectos negativos del estrés se revierten con el ejercicio físico, que no sólo libera de ese estado sino que estimula el crecimiento de las moléculas de BDNF, según demostró el biólogo molecular John Medina, autor de Brain Rules (2008).
Por lo tanto, la ecopsicología recomienda paseos al aire libre, no ponerse tenso por situaciones carentes de importancia y dejar de imaginarse lo peor.
"La ecopsicología pretende despertar en la persona la noción de que es parte de su hábitat y lograr de esta manera que asuma responsabilidad por lo que sucede a su alrededor."
Esta novel disciplina enlaza las ecología con la psicología. Es la simbiosis de la mente y la materia; de lo que está afuera en el medioambiente natural y el conjunto de actos y funciones de la mente.
Además de proponer una formulación teórica, la ecopsicología quiere hacer notar en la persona la noción de que es parte de su hábitat y lograr que asuma responsabilidad por lo que sucede a su alrededor: la dinámica actual entre el ser humano y el planeta.
Micah White uno de los editores de la revista canadiense Adbusters: Journal of the Mental Environment,( mayo-junio, 2010) entrevistó a “luminarias de la era digital, ecopsicólogos y filósofos”.
Los interrogantes de White partieron de una visión sistémica del mundo actual y se basaron en planteamientos que la ecopsicología se propone: el bienestar integral a través de la reconexión con la naturaleza.
El autor de Radical Ecopsychology: Psychology in the Service of Life (2002), Andy Fisher considera :”el cuerpo teórico de la ecopsicología expresa que cuando un niño es sobrecargado de videojuegos, en vez de mantener contacto directo con insectos y sapos de verdad, se le está privando de nutrientes esenciales y naturales para su desarrollo psicológico y espiritual”, por lo que las depresiones recurrentes serán un problema que tendrá que sufrir.
¿Cuáles serán las consecuencias de suplantar lo natural por lo virtual? Tal vez
es la dependencia que genera y la consecuente ansiedad que lleva al estrés crónico. Una ansiedad, crea un círculo vicioso porque el único consuelo para retomar la independencia del ser (además de las píldoras para dormir y sesiones de terapia intensiva) es lanzarse con mayor entrega a la distracción que constituye la raíz de la angustia.
“Es necesario admitir y entender que nuestras enfermedades físicas, espirituales y ecológicas tienen una relación directa con nuestro actual momento histórico. En ese sentido, los movimientos a favor de la alimentación local y la orgánica frente a la agricultura industrial es una buena señal de algo esperanzador”.