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El allopurinol, un fármaco genérico usado para tratar la gota, ayuda a las personas con angina a ejercitarse más y a demorar la irrupción del dolor de pecho, anunciaron investigadores de la University of Dundee.
Se viene utilizando esta medicación desde hace 40 años para tratar exclusivamente la gota y ahora se constituye también en una alternativa económica para los pacientes con dolor de pecho crónico, en comparación con los precios de los productos más modernos de Roche y Servier.
"Lo interesante es que allopurinol podría apoyaría al funcionamiento del corazón ante la falta de oxígeno", dijo Peter Weissberg, director médico de la Fundación Británica del Corazón, que financió el estudio.
"Si eso es así, aumenta la probabilidad de evitar un ataque cardíaco", agregó.
La angina es el síntoma más común de la enfermedad cardíaca, y afecta a varios millones de personas en todo el mundo; en Gran Bretaña, los individuos suman alrededor de dos millones.
La condición provoca un fuerte dolor en el pecho durante el ejercicio físico.
Allan Struthers, de la University of Dundeem, y su equipo indicaron a 65 pacientes con angina crónica que caminaran en una cinta, luego de darles allopurinol o un placebo. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista médica The Lancet.
Quienes tomaron el fármaco lograron caminar durante 25 minutos antes de sentir dolor en el pecho, mientras que los electrocardiogramas mostraron que allopurinol permitía al corazón mantenerse durante más tiempo antes de dar señales de falta de oxígeno.
"Es un medicamento económico en relación con algunos otros fármacos antianginosos", escribió Struthers en el estudio, y además reúne "un registro favorable de seguridad a largo plazo", agregó.
El equipo lo comparó con Ranexa, o ranolazine, de Roche y Gilead Sciences, y con ivabradina, vendidos bajo los nombres de Corlentor y Coraxan por Servier, la mayor compañía farmacéutica privada de Francia.
Struthers añadió que, si se tiene en consideración otros antianginosos más antiguos como los nitratos y los betabloqueadores, “hay que rescatar que los pacientes toleraron mejor el allopurinol porque no reduce la presión arterial ni el ritmo cardíaco.”
Asimismo, “ejerce menos efectos adversos como dolores de cabeza y cansancio, que a menudo suceden con la ingesta de otros medicamentos.”
Weissberg distinguió que pese a que existen varios antianginosos efectivos, “es práctico que los médicos dispongan de otra opción para los sujetos que no responden bien a la medicación existente”.