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Para enfrentar el insomnio y lograr un sueño reparador, hay alimentos adecuados que deben incluirse en una dieta cotidiana.
Ningún experto ignora que la clave se halla “en lo que comemos a diario y en las condiciones en que lo hacemos”, argumentó Graciela Ravazzani, licenciada en Nutrición de la Argentina.
La dieta influye con intensidad en la conciliación y calidad del sueño.
Si no se adjudica tiempo para comer, con la suficiente tranquilidad, gana el estrés o la ansiedad, además que la persona incurre –en su apuro- por comer cualquier cosa y a cualquier hora.
Siempre deben descartarse: los precocinados, los embutidos, frituras, snacks o el inmediato delivery, los que invariablemente se constituyen en una cena abundante.
Los platos recargados de alimentos en la noche, llevan a una digestión lenta y, consecuentemente, a la imposibilidad de disponer de un buen sueño..
Ir a la cama, tan pronto se termina de cenar, genera malestares que impiden dormir, o bien interrumpen el sueño en el transcurso de la noche.
Para una buena digestión, se recomienda acostarse para dormir luego de que hayan pasado de la cena entre 1.30 y 2 horas.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que un buen sueño se garantiza con la incorporación de alimentos relajantes: lácteos, banana, carne desgrasada, lechuga, atún y pescados, que poseen serotonina.
Asimismo, existen infusiones de hierbas naturales que colaboran para atacar el estrés y la irritabilidad: como la melisa, tilo, pasionaria y azahar.
Otra oportunidad que brinda la conciliación del sueño consiste en lo siguiente: comer despacio y masticar bien, sobre todo después de un día de trabajo largo y pesado.
- Platos especiados: gran cantidad de especias, aumentan la temperatura corporal, por lo que cuesta más dormir.
- Comidas abundantes: cenas grandes y ricas en proteínas como las carnes grasosas, huevos, frituras, embutidos, quesos, salsas o productos elaborados con grasa en demasía (demoran la digestión).
- Bebidas excitantes: café, chocolates, ginseng, alcohol.
- Muchos azúcares y dulces.
Lechuga, leche, banana, solo carnes magras y pescado.
Vitamina B1 y B6: legumbres, cereales integrales, salvado, germen de trigo, levadura de cerveza, semillas, frutas secas, más magnesio que se encuentra en todos estos alimentos y también en hortalizas de hoja verde intenso.
Productos lácteos con alto contenido de calcio.
Otra fuente consultada:
Cazzati, Javier. Insomnio: Las 50 leyes del buen dormir. Buenos Aires: ""Editorial Métodos"