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El estrés juega un papel importante a la hora de emprender una dieta. En bajos niveles es positivo dado que hace que la persona se vuelva más productiva, pero demasiado estrés y/o persistente predispone a enfermedades físicas y psicológicas.
Un trastorno emocional que acompaña a situaciones estresantes es la ansiedad, la que suele verse con cuadros de angustia (preocupación excesiva y sin motivo por la posibilidad de que ocurra algo temido en el futuro), falta de ánimo y nerviosismo, además de ocasionar síntomas físicos tales como:
dolor abdominal,
diarrea o necesidad frecuente de orinar,
mareo,
sequedad en la boca o dificultad para deglutir,
dolores de cabeza,
tensión muscular,
respiración rápida,
frecuencia cardiaca rápida o irregular,
sudoración,
temblores,
disminución de la concentración,
fatiga, irritabilidad,
problemas sexuales,
dificultad para dormir y pesadillas.
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La ansiedad puede arrastrar comúnmente:
trastorno de ansiedad generalizada: preocupación o tensión constante, incluso cuando hay poca o ninguna causa;
trastorno obsesivo-compulsivo: pensamientos indeseables, repetidos y angustiantes;
pánico: episodios que súbitamente aterrorizan;
las fobias: temor fuerte e irracional de algo que representa poco o ningún peligro real frente a ciertos objetos, circunstancias o fenómenos, al igual que ante acontecimientos sociales; hay más de 500 fobias;
trastorno de estrés post-traumático (llega a ocurrir después de haber presenciado o experimentado un hecho traumático que involucra una amenaza de lesión o de muerte);
trastorno de ansiedad social (temor a no ser aceptado socialmente y pérdida de autoestima).
Siempre es preciso el tratamiento de especialistas para evitar que se agrave el sufrimiento e identificar las razones. En las mujeres se acentúa este estado vinculado a los cambios hormonales: síndrome premenstrual, embarazo y menopausia.
Se considera que más del 20% de la población mundial se halla expuesta en algún momento de la vida a la ansiedad.
No hay que refugiarse en la comida como una salida para canalizar la ansiedad.
Hacer un ejercicio placentero para liberar endorfinas y hormonas que contrarrestan los efectos de ansiedad.
Con este trastorno crece la adrenalina, la que disminuye el autocontrol y conduce a fumar o comer mucho.
El inicio de una dieta trae ansiedad y –sin control médico- se cae en ingerir alimentos calóricos que engordan.
Seguir las recomendaciones médicas de una dieta saludable porque facilita el buen funcionamiento orgánico.
Evitar cuatro comportamientos no saludables y que generan ansiedad:
• Ingesta insuficiente de hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales, nutrientes todos ellos requeridos para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
• Malos horarios alimenticios, como realizar solo 2-3 comidas diarias muy distanciadas entre ellas.
• Consumo habitual de bebidas alcohólicas o estimulantes y tabaco.
. Falta de descanso
Fuente: Marta Diaz, médica especializada en cardiología, cocina sana y natural. Revista Española en Cardiología.