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Los diabéticos, en más de un 50%, presentan daños en los nervios –neuropatía- en ciertas partes del cuerpo, por altos niveles de glucemia en la sangre.
En estas circunstancias se precisa la asistencia médica inmediata para evitar que los casos se agraven y no quede otra opción que una amputación. El mayor cuidado, en general, hay que tenerlo con los pies.
Los primeros síntomas de la neuropatía diabética pueden aparecer desde el inicio de la diabetes, o entre los 10 y 20 años posteriores a su diagnóstico, de acuerdo a la información proporcionada por el director del Centro de Investigación en Diabetes, Obesidad y Nutrición, y médico endocrinólogo del Hospital español Loayza, Helard Manrique Hurtado.
Los síntomas varían según el tipo de neuropatía y el nervio afectado, llegando a producir problemas digestivos como dolor de estómago, náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.
El paciente puede sufrir dolores en piernas y pies con pérdida de percepción de calor y frío, más calambres, ardor u hormigueo.
Se agregan: dificultad para percibir deseos de orinar; problemas de sudoración (especialmente excesiva en la noche); trastornos sexuales (inconvenientes de erección); y mayor frecuencia cardíaca, causando mala circulación junto con posibles mareos, desmayos o debilidad.
Para efectuar un diagnóstico certero se requiere un minucioso examen físico: evaluación de los reflejos, de la sensación al tacto y temperatura, mediante pruebas neurológicas y sensoriales.
Riesgo por abuso del alcohol
“Las personas con diabetes que no se acostumbran a controlar habitualmente sus niveles de glucemia (glucosa en la sangre), como las que abusan del consumo de alcohol, se exponen a una mayor propensión a la neuropatía diabética”, destacó el especialista.
Existen tres tipos de neuropatía diabética, según el experto español.
La periférica: perjudica a nervios periféricos como los de pies y piernas (los que sienten calor, frío y dolor).
La autonómica: daña a nervios encargados de controlar los latidos del corazón, la digestión, la presión y la orina.
Por último, la neuropatía diabética dolorosa afecta a los nervios periféricos y puede tornarse intratable y, en consecuencia, de difícil solución.
Prevención, amputación de miembros inferiores y superiores
Es imprescindible la prevención con un diagnóstico temprano y uso de fármacos apropiados.
Nunca hay que olvidar que en los diabéticos la neuropatía es el primer motivo de amputación no traumática de las extremidades inferiores y superiores.
“La pérdida de sensibilidad en los pies es una verdadera señal de alerta, ya que esta aparente molestia menor podría ser un síntoma de neuropatía”, advirtió Manrique Hurtado.
Añadió que este cuadro “no es una complicación tardía de la diabetes, ya que algunos síntomas leves surgen en los primeros años de la enfermedad. Aunque este trastorno es en su comienzo silencioso y asintomático, el deterioro de los nervios se hace más evidente conforme avanzan los años.”
La neuropatía diabética es provocada por una disminución del flujo sanguíneo juntamente con una constante elevación de niveles de azúcar en la sangre; todo ello, dificulta la tarea de los nervios para enviar y recibir señales, creando desde entumecimiento y sensación de dolor ardoroso, hasta pérdida gradual o total de la sensibilidad en diferentes sitios del cuerpo, especialmente en manos, pies y piernas.
Mucho azúcar en la sangre (hiperglucemia) aumenta la cantidad de radicales libres de oxígeno: las moléculas que promueven el estrés oxidativo que lleva al deterioro y lastimadura de los vasos sanguíneos, tejidos y órganos. A la vez, se ven estimuladas las complicaciones.
El endocrinólogo remarcó la importancia de controlar siempre la glucemia, aún cuando los síntomas se alivian y también cuando los fármacos detienen el agravamiento de la diabetes y la neuropatía.
Sobre todo en la forma dolorosa, la neuropatía diabética conduce a la amputación y a la muerte, e implica enormes costos económicos y sociales durante el periodo de vida del paciente.
Los enfermos de diabetes tienen que ser evaluados por su médico una vez al año y cumplir las siguientes recomendaciones:
- mantener los pies siempre secos y limpios para evitar bacterias y hongos;
- revisar los pies diariamente para detectar anormalidades o lesiones y cortar las uñas de forma recta para que no se encarnen;
- no caminar descalzo;
- no usar productos químicos o lociones antisépticas;
- vestir calcetines de algodón y sin elásticos para no dificultar la circulación;
- monitorear constantemente los niveles de azúcar en la sangre mediante un glucómetro libre de calibración, tomar los medicamentos prescriptos y acudir al médico con regularidad.