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En la medicina natural, el doctor Bernard Jensen, una autoridad mundial en esta área, la iridología y la persecución de una salud integral con el aporte de la naturaleza, difundió excelentes resultados en el pasado siglo, a través de sus libros más conocidos: "Mi sistema naturista", "La naturaleza tiene el remedio", "Jugoterapia", "La limpieza de los tejidos a través del intestino" y "Cuerpo radiante".
La medida terapéutica de la nutrición posee –según el autor- leyes y normas.
Un cambio nutricional y alimentario logra que se pierda la influencia de enfermedades, conforme a una experiencia del especialista acumulada durante más de 65 años de evaluaciones.
1. El alimento debe ser natural, completo, integral, puro y fresco. Su mayor acercamiento a lo natural, eleva el valor alimenticio.
2. Por lo menos el 60% de la alimentación hay que comerla cruda, dado que brinda más vitaminas, minerales, enzimas, fibra y bolo intestinal.
3. Se requiere la ingesta diaria de seis vegetales, dos frutas, un almidón y una proteína. Las verduras disponen de mucha fibra y minerales; en tanto, las frutas poseen alto contenido de azúcar natural y vitaminas.
4. Se precisa el consumo de un 80% de alcalinos y 20% de ácidos, que se radican en la sangre; se consigue comiendo seis verduras y dos frutas diariamente.
5. Cambiar azúcares, proteínas, almidones, verduras y frutas de una comida a otra y de un día para otro; cada órgano necesita un elemento químico más que otro para conservarse sano.
6. Comer moderadamente.
Ciento veinte años de vida alcanzaron quienes sostuvieron el mismo peso de sus veintitantos años.
7. Separar almidones y proteínas, ingiriendo ambos en diferentes comidas.
8.Evitar el agua proveniente de sistemas públicos porque posee un alto contenido de sustancias químicas.
9. Cocinar con poco calor y agua; nunca hervir demasiado a raíz de que se destruyen nutrientes.
10. Comer no más de tres veces semanales carne de ave y pescado. Es preferible utilizar horno o parrilla, con baja temperatura, para conservar el valor alimenticio.
11. Jamás comer en exceso para no sufrir irritación, inflamación o alergias.
12. Incorporar al organismo aportes nutricionales.
De acuerdo al autor, la clasificación se agrupa en alimentos que refrescan y los que afiebran; estos últimos, suben la temperatura del tubo digestivo.
Los que refrescan y colaboran a la buena digestión son los naturales y crudos: frutas, semillas de árboles, legumbres verdes, hortalizas, hojas tiernas y algunas raíces.
Los que afiebran son los que requieren cocimiento, cadavéricos, productos de fábrica o artificiales, bebidas alcohólicas e irritantes varios del tubo digestivo.
Masticar lentamente.
Se aconsejan: frutas, semillas de árboles, ensaladas y hortalizas tiernas y legumbres secas.
Los cereales, comerlos con moderación.
Chocolate, te, café, bebidas gaseosas y fermentadas, harinas blancas y refinadas, toda bollería industrial, fritos y salsas, picantes, conservas, ahumados, pescado y carne criados artificialmente, ácidos, sal y azúcar refinada.
1.- Ácidos y almidones en comidas separadas, al igual que proteínas y carbohidratos; las proteínas consumirlas solamente una clase por vez.
2.- Queso, yogur o nueces admiten algún ácido como el limón.
3.- Grasas y proteínas hay que ingresarlas al cuerpo en forma separada, lo mismo que azúcares y proteínas; almidones y azúcares.
4.- Melones y sandías y leche requieren una ingesta por separado.
5.- Eliminar: postres, flanes, dulces y frutas después de las comidas.