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Existen ajustes sencillos y sin consumo de fármacos para quienes padecen de nocturnia, es decir, la necesidad de levantarse por lo menos una vez a la noche para acudir al baño, debido a un incremento de la producción de orina o incapacidad de la vejiga para contenerla.
La nocturnia llega a provocar fatiga y depresión, a la vez que acrecienta el riesgo de generar una enfermedad cardíaca y trastornos gastrointestinales.
Esta circunstancia es frecuente cuando se suman años de vida, aunque no todas las personas poseen la molestia.
Los tratamientos generales aplican "la terapia clínica y modificaciones del estilo de vida, como restricciones de líquidos", explicó el autor principal de un estudio relativo al tema, eldoctor Koji Yoshimura, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Kioto, en Japón.
"Hasta ahora se había desconocido cómo repercuten las modificaciones del estilo de vida", añadió el experto.
El equipo de Yoshimura evaluó a 56 personas con nocturia y con unos 75 años de edad.
Analizó la influencia positiva de cuatro cambios del estilo de vida:
restringir los líquidos,
reducir la cantidad de horas en la cama,
hacer ejercicio diario y no sentir frío al dormir.
Cada paciente recibió información referida a las modificaciones:
bajar la ingesta diurna de líquidos al 2 por ciento de su peso
evitar beber demasiado líquido a la noche.
Eso significó 1,4 litros de agua para una persona de 75 kilos.
Pasadas cuatro semanas, disminuyó la cantidad promedio de visitas nocturnas al baño.
Más de la mitad de los participantes dejó de levantarse más de una vez por noche, precisó el equipo en The Journal of Urology. También decreció el volumen total de orina (de 923 a 768 mililitros).
El doctor Serge Marinkovic, del Hospital St. Francis en Indianápolis, que no participó de la investigación, señaló “la efectividad de los cambios del estilo de vida se puede comparar con la de las intervenciones farmacológicas.”
Las modalidades farmacológicas para tratar la nocturia influyen a través de una versión sintética de una hormona que inhibe la producción nocturna de orina; se trata de la administración de medicación que evita que los músculos de la vejiga se contraigan; se suma el uso de antidepresivos para oponerse a la eliminación de líquidos, dado el aumento de la tensión en el cuello de la vejiga, resumió el autor.
"Ningún medicamento es la gran cura y todo tipo de variantes tiene consecuencias adversas como sequedad en la boca, constipación y acidez gástrica; son suficientemente molestas, por lo que hasta el 70 por ciento de los pacientes suspende su toma a los seis meses", concluyó Marinkovic.
FUENTE: The Journal of Urology