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Las estatinas son necesarias para las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), quienes deben continuar con su consumo tras el alta hospitalaria porque contribuyen a bajar el colesterol. Sin embargo, a no todos los pacientes se las prescriben.
Son fármacos que reducen la fracción perjudicial del colesterol (el LDL-colesterol) y evitan que éste se acumule en las arterias coronarias; su ingesta, disminuye el avance de estenosis (obstrucciones) en las mismas.
También son antiinflamatorios arteriales, previniendo que surjan trombos (coágulos de sangre) y un infarto de miocardio.
Se recetan a individuos con infarto agudo de miocardio, reciente o antiguo, y angina de pecho inestable o estable. Asimismo, a gente con muchos factores de riesgo cardiovascular, aunque no tenga enfermedad sintomática.
"Ya que contamos con un tratamiento con un beneficio tan sólido, queremos que todos los pacientes lo reciban", dijo el doctor Bruce Ovbiagele, director del Programa de Prevención de ACV de la University of California en Los Angeles.
De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, cada año mueren unos 137.000 ciudadanos por este tipo de accidente.
Ovbiagele recordó que un estudio advirtió en 2006 que las estatinas decrecen un 16 por ciento el riesgo de padecer un nuevo ACV, trascurridos cinco años del primero.
Tanto la Asociación Estadounidense del Corazón y la Asociación Estadounidense del ACV recomiendan que el tratamiento con esta medicación tiene que iniciarse cuando las personas son internadas.
"Necesitamos impulsar el uso de las estatinas" en los pacientes con un ACV causado por un coágulo sanguíneo, manifestó Ovbiagele. Agregó que las evidencias no son tan contundentes en el 2 por ciento de las víctimas de ACV por hemorragia.
Un estudio encabezado por Oybiagele, publicado en la revista Stroke, evaluó los registros de centros hospitalarios del país referidos a más de 170.000 pacientes. Halló un aumento de las indicaciones médicas de estatinas del 76 al 85 por ciento entre 2005 y 2007.
"Podríamos hacerlo mejor, aunque no nos va tan mal", sostuvo el doctor Franz Messerli, que dirige el Programa de Hipertensión de dos hospitales de Nueva York (St. Luke y Roosevelt).
Pese a que Messerli admitió que las estatinas ayudan a los pacientes con ACV, consideró que no es imprescindible fomentar su mayor uso.
"Son medicinas bastante inocentes y las desventajas son muy pocas, pero existen", indicó.
Messerli describió que las dosis altas pueden ser tóxicas para el hígado y, rara vez, dañan los músculos rápidamente, mientras se ignoran las consecuencias a largo plazo en el tejido muscular.
Hay distintas variantes de estatinas. Por ejemplo: la atorvastatina, simvastatina (la más utilizada), rosuvastatina, pravastatina, fluvastatina y lovastatina, simvastatina (la primera que mostró la baja de mortalidad) y la rosuvastatina (la última en comercializarse para actividad inflamatoria alta).
FUENTE: Stroke,