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Un botiquín con ciertos elementos es imprescindible para toda persona que viaja, cualquiera sea su destino, y sobre todo cuando los niños se integran a un viaje.
Gasas, vendas, tijeras, analgésicos, pastillas contra el mareo, antidiarréicos, suero fisiológico, un antibiótico de amplio espectro, repelente contra insectos, termómetro y antitérmico, son fundamentales según las indicaciones proporcionadas por el director médico de Néctar Seguros de Salud, el doctor José Cordero.
La recomendación del profesional es la siguiente: hay productos que deben llevarse en el equipaje de mano para afrontar los cuadros más frecuentes, entre los cuales se encuentran las medicaciones de uso habitual, mientras que en la maleta pueden ubicarse fármacos específicos, antibióticos y tijeras.
Nunca hay que olvidarse, aún para cualquier época del año, los protectores solares, especialmente para los menores; el factor 50 es el mejor, según Cordero.
Por otra parte, hay que tener en cuenta las dificultades que pueden acarrear las diarreas y picaduras de insectos. Por ello, es importante disponer de suero fisiológico para lavar la herida y algún antiestamínico.
.Las temperaturas elevadas propenden a la deshidratación. En caso de experimentarla “ es conveniente utilizar suero oral y preparar, en lo posible, una limonada alcalina con un litro de agua mineral, el zumo de dos limones, una pizca de azúcar y un poco de sal, una solución sencilla para recobrar la hidratación”, agregó el experto.
Respecto a la tendencia a automedicarse, con el fin de no incurrir en este error, es preferible disponer en el botiquín de un antibiótico de amplio espectro, sobre todo si se viaja al extranjero; aunque, previamente, todo individuo debe constatar que no es alérgico al mismo.
Cordero subrayó: “tener penicilina” es muy importante para evitar cualquier inconveniente de orden tóxico.
Si la gente se traslada a una localidad o país con escasas o nulas seguridades sanitarias, Cordero dijo que debe solicitar información a los centros médicos sobre vacunas, o concurrir a los mismos directamente para vacunarse y prevenir la malaria y la fiebre amarilla.
| La enfermedad es trasmitida por la picadura de mosquitos del género Anopheles infectados con Plasmodium Las hembras se alimentan de sangre, por lo que son las responsables de la transmisión.
Cuando el mosquito pica a una persona infectada, los parásitos se multiplican sexualmente en el tubo digestivo y se desarrollan en las glándulas salivares. Colonizan primero el hígado y luego invaden los glóbulos rojos.
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Cualquier persona puede contraer la fiebre amarilla, pero las personas de edad avanzada reúnen un riesgo mayor de infección severa. Si una persona es picada por un zancudo infectado, los síntomas generalmente se desarrollan entre 3 y 6 días después de la picadura.
Arritmias, disfunción cardíaca.
Sangrado (puede progresar a hemorragia).
Coma.
Disminución de la micción.
Delirio.
Fiebre.
Dolor de cabeza.
Ictericia (piel amarilla como consecuencia del hígado afectado).
Dolores musculares.
Cara, lengua y ojos rojos.
Convulsiones.
Vómitos.
Vómitos con sangre.
El individuo con fiebre amarilla avanzada puede sumar signos de insuficiencia hepática y renal y shock.
Otras fuentes consultadas:
Organización Mundial de la Salud
Mandell GL, Bennett JE, Dolin R. Principles and Practice of Infectious Diseases. 6th ed. London: Churchill Livingstone; 2005.