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Los padres que están preocupados por dejar a sus hijos en la guardería podrían estar más tranquilos: un estudio halló que los chicos que asisten a una institución de alta calidad ven beneficios académicos que se prolongan hasta el secundario. Sin embargo, otra investigación planteó algunos cuestionamientos.
Los recientes resultados de un amplio estudio de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) mostraron que a los menores que habían asistido a buenas guarderías, les iba levemente mejor en pruebas para medir sus logros académicos y cognitivos en la adolescencia.
También eran un poco menos propensos a tener mala conducta que los pares que habían concurrido a guarderías de menor calidad, reportaron los investigadores.
No obstante, los niños que pasaron más horas en estas instituciones reunían una tendencia levemente mayor a ser impulsivos y a asumir riesgos a los 15 años que los adolescentes que habían permanecido menos tiempo en ellas, escribieron los investigadores en la revista Child Development.
La calidad de la atención a menudo se mide por el tiempo que el asistente pasa interactuando con los niños, al igual que la calidez, el apoyo y la estimulación cognitiva.
El estudio de NIH busca dar argumentos al debate acerca de si los padres deben trabajar cuando los niños son pequeños y si el cuidado en guarderías es bueno para los chicos, sus progenitores y la sociedad en general.
"Las guarderías de alta calidad parecen proveer un pequeño impulso al desarrollo académico, quizá fomentando la adquisición temprana de capacidades escolares", manifestó James Griffin, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, parte del NIH, que pagó por el estudio.
"Los resultados actuales revelan que la modesta asociación entre el cuidado inicial en guarderías, y el subsiguiente desempeño académico y la conducta vista en los primeros estudios, persisten durante la infancia y hasta la adolescencia", añadió Griffin.
Deborah Lowe Vandell, de la University of California, Irvine, y su equipo siguieron a 1.364 niños que fueron evaluados desde el mes de edad a partir de 1991.
En primer lugar, midieron la calidad, las horas y el tipo de guardería. Luego recolectaron los resultados, estandarizaron los test y entrevistaron a los adolescentes, sus familias y sus escuelas. Los niños provenían de diversos entornos.
El equipo encontró que más del 40 por ciento de los niños recibieron una atención de alta calidad.
El 90 por ciento pasó al menos algo de tiempo bajo el cuidado de otra persona que no eran sus padres antes de los 4 años.
"Estos datos subrayan la importancia de la interacción entre los niños y las personas que los cuidan durante el día", afirmó Vandell en un comunicado. "Estamos viendo efectos duraderos de la calidad de la interacción personal-niño", agregó.
Demasiada relación puede ser perjudicial, señalaron investigadores en una segunda investigación.
Megan Gunnar, de la University of Minnesota, y su equipo analizaron a 150 niños de 3 y 4 años en 110 guarderías. Cerca del 40 por ciento de los menores ssotenían niveles elevados de una hormona del estrés llamada cortisol, reportaron en Child Development.
La hormona cortisol aumentaba en los niños cuyos cuidadores eran invasivos o demasiado controladores. En estos casos, las niñas actuaban de forma más ansiosa y alerta y los niños eran más irritables y agresivos, informó Gunnar.