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Por primera vez un nuevo estudio emprendido por especialistas canadienses sobre los posibles daños de los antibióticos, encontró que al 56 por ciento de 36 niños sufrieron colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn (inflamación crónica del sistema digestivo) luego de haber consumido esta medicación en su primer año de vida, en el marco de un grupo de control de 360 bebés.
Asimismo, los expertos comprobaron la posibilidad de enfermarse de inflamación intestinal a partir de la niñez, en aquellos bebés que hicieron uso de antibióticos por otras infecciones tales como las de oído medio.
El American Journal of Gastroenterology publicó los resultados de la investigación, que informa que la alteración temprana del equilibrio entre bacterias “buenas y malas” en los intestinos, son consecuencia -y se ven promovidas- por el uso precoz de esta modalidad de medicamentos.
La colitis al igual que la enfermedad de Crohn inflaman en forma crónica los intestinos y presentan los siguientes síntomas: dolor abdominal y diarrea.
Ambas ocurren por una respuesta inmunológica excesiva contra el tejido intestinal; la causa es una reacción aún de índole desconocida.
Si bien existe una influencia genética, los investigadores consideran que en algunos casos entran en juego otros disparadores ambientales: dieta, infecciones o exposición al humo de tabaco, los que se aúnan a la predisposición de genes.
La nueva evaluación sería la primera en relacionar la toma demasiado inmediata de antibióticos con lesiones intestinales infantiles precoces. “Pero su diseño no permite asociar una relación causa-efecto”, declaró el doctor Charles N. Bernstein, de la University of Manitoba, en Winnipeg.
Los niños bajo seguimiento, con ocho años de edad, se sujetaron a un análisis de sus historias clínicas y diagnósticos correspondientes al periodo 1996/ 2008. Se comparó a cada chico con o sin daños intestinales, edad, sexo y lugar de residencia.
Los chicos bajo tratamiento con antibióticos en el primer año de vida tuvieron tres veces más riesgo de adquirir afecciones intestinales que quienes no ingirieron estos remedios.
En Estados Unidos, un millón de personas sufre perjuicios intestinales y anualmente se suman 10 casos por cada 100.000 habitantes.
Bernstein alertó que ·”hay que evitar el uso indiscriminado de antibióticos" y que “los padres deberían saber que esos fármacos no son necesarios para tratar las infecciones respiratorias”.
Respecto a las infecciones del oído medio, tan habituales en la infancia, la Academia Estadounidense de Pediatría advirtió que el 80 por ciento de los niños mejora sin antibióticos. Las guías de manejo de la enfermedad señalan que es preciso esperar 48-72 horas, cuando los síntomas no son graves, a fin de evaluar si en su curso es factible el descarte de dicha medicación.
FUENTE: American Journal of Gastroenterology,