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El dolor crónico se evidencia en todo el mundo con un avance importante. En base a datos aportados por la coordinadora del Grupo de Dolor de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la doctora Juana Sánchez Jiménez, la mayor cantidad de afectados en Europa se da en los países ubicados en el norte y sur del continente, aun con diferencias sustanciales.
Hasta un 20 por ciento de la población europea presenta dolor crónico, según destacó la especialista, tras destacar que los datos arrojan cifras de enfermos muy diferentes entre los países del norte y del sur de Europa.
"Cada vez hay más pacientes con dolor crónico porque hoy en día los pacientes toleramos menos el dolor y exigimos mejor calidad de vida", explicó Sánchez Giménez, al tiempo que advirtió que “se trata de una enfermedad que crece a medida que se suman años a la vida”.
Por lo tanto, "a mayor esperanza de vida, más número de casos son motivo de consulta en la Atención Primaria", agregó.
“El dolor crónico se determina como tal cuando se prolonga por más de tres meses y altera la capacidad del individuo para desarrollar su vida social, familiar o laboral; tornándose más intenso en la noche".
La coordinadora, quien asistió al reciente XVIII Congreso Nacional y XII Internacional de Medicina General y de Familia, advirtió a los concurrentes que “hasta un 8 por ciento de la gente padece alguna forma de dolor crónico neuropático, una enfermedad del sistema nervioso que provoca dolores de diferente intensidad”.
“Es una patología difícil de reconocer", y, por este motivo, es necesario mejorar la entrevista con el paciente, "de forma que exista un contacto más cercano con un lenguaje claro que facilite al enfermo comprender el alcance de su patología y las posibilidades reales de tratamiento, que pasan por un alivio del dolor pero difícilmente por una curación total a corto plazo".
Es un malestar que no responde a terapias convencionales y deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad.
Estados Unidos tiene la mitad de su población con esta afección que puede durar años con graves perjuicios en diferentes órganos, aunque aparentemente no se halle la causa.
Suele aparecer como un traumatismo leve luego de una intervención quirúrgica. Se asocia con la somatización, es decir, en estados emocionales que se manifiestan en padecimientos orgánicos más situaciones de ansiedad, depresión o malestar emocional.
Todas las actividades se alteran. Interfiere en lo laboral, social, sexual, estudios; el paciente padece desesperanza y desamparo, estrés, depresión y aislamiento.
Dolores crónicos de cabeza y espalda, artritis, tendinitis, padecimientos inflamatorios, parálisis, diabetes, lesiones en nervios.
"En los países del norte de Europa prevalece el dolor crónico en un orden del 33 por ciento, pero otros países como Francia, Italia, Portugal o España poseen menos población que manifieste dolor.
“España no supera el 12 por ciento de pacientes", afirmó la experta, basándose en información del estudio Pain in Europe, efectuado sobre 46.000 pacientes entre octubre de 2002 y junio de 2003.
Señalo que los motivos principales del dolor crónico se relacionan con los condicionamientos sociales y el estilo de vida. "En el sur somos poblaciones que miran más al exterior y los sistemas sanitarios son mejores".
Los médicos de Familia usan un test denominado DNA 4, mediante el cual se valoran diez variables de la enfermedad, indicadores a su vez de la presencia y el grado de afectación. Se trata de una herramienta que facilita el abordaje más precoz de la enfermedad.
Otra fuente: Escalera analgésica de la OMS (Tratamiento del dolor)