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Algunos fármacos muy utilizados por la medicina aumentan la sensibilidad a la luz y elevarían levemente el riesgo de desarrollar cierto tipo de cataratas, según un nuevo estudio.
Aún se necesitan evaluaciones más meticulosas para conocer cuáles son las dosis farmacológicas y el tiempo de exposición solar óptimos antes de sacar conclusiones definitivas, de modo que los investigadores en este aspecto sostienen que los pacientes no deben alarmarse.
Los pacientes que ingerían fármacos como el analgésico naproxeno, el antidiabético gliburida, el antibiótico ciprofloxacina, el antidepresivo amitriptilina y el antihipertensivo hidroclorotiazida, reunieron un 26 por ciento de posibilidad de producir cataratas corticales.
En cambio, este porcentaje correspondió al 22 por ciento de los que no usaban esa medicación, reportó el equipo de Bárbara Klein en Archives of Ophthalmology. No hubo relación entre los mismos y otros tipos de cataratas.
Aun así, Klein fue cautelosa. "No hay que asustar a los pacientes", aseguró.
La buena noticia es que comer saludablemente, con muchas frutas y verduras, retrasaría la aparición del trastorno ocular, de acuerdo a una segunda investigación.
Reducen la transparencia del cristalino y son la principal causa de pérdida visual. Más de la mitad de los mayores de 75 años la padecen o fueron operados en consecuencia.
Los primeros síntomas suelen ser dificultad para ver de noche, seguidos de un aumento de la visión borrosa.
El equipo de Klein demostró que ciertos remedios incrementan la sensibilidad a la luz solar ocasionando cataratas en los hombres.
Para comprobar esa hipótesis, la especialista de la Escuela de Medicina de la University of Wisconsin y su equipo analizaron las historias clínicas de 2.119 personas durante 15 años.
En el segundo estudio, el equipo de Julie Mares, de la University of Wisconsin, en Madison, indagó si una alimentación saludable previene la aparición de cataratas.
"Hasta ahora, no se descubrió nada que pueda evitarlas; son una consecuencia natural del envejecimiento", manifestó.
Sin embargo, es factible retrasar su aparición en una población cada vez más envejecida, escribió el equipo de Mares en Archives of Ophthalmology, tras identificar que una alimentación saludable puede bajar el avance las cataratas por lo menos 2 años y medio.
Mientras que el principal factor de riesgo de las cataratas es envejecer, fumar es el hábito modificable más común observado en los estudios poblacionales. La exposición al sol y la mala alimentación se asocian con un aumento del peligro de contraerlas.
El equipo analizó datos de 1.808 mujeres de entre 50 y 79 años que habían respondido cuestionarios sobre la dieta, el uso de suplementos, el tabaquismo, el ejercicio y otras conductas. Asimismo, fueron sometidas a exámenes de vista.
Las cataratas fueron un trastorno común en el grupo, y más aún a medida que envejecían. El 41 por ciento (736) de las mujeres presentaron signos de cataratas suficientemente graves como para necesitar por lo menos la cirugía de un ojo.
Tras considerar la edad, el tabaquismo y otros factores, el equipo comprobó que las participantes que comían la mayor cantidad de frutas y verduras y la menor cantidad de grasas, lograban un 37 por ciento menos peligro de adolecer de cataratas que las mujeres con dietas no tan saludables.
"Y si tomamos dos mujeres de la misma edad, aquella con la dieta menos saludable sería 1,5 veces más propensa a tener cataratas a cualquier edad", destacó Mares.
“No necesitamos ensayos clínicos para sugerir que pequeños cambios en los hábitos cotidianos tendrían gran impacto en nuestra salud a futuro".
Por otro lado, pese a las limitaciones del otro estudio sobre los fármacos y la exposición solar, Klein manifestó que las conclusiones que confirman que la alimentación podría prevenir las cataratas son "alentadoras". "Todo lo que se pueda hacer para retrasar el uso de un bisturí en los ojos es positivo."
FUENTE: Archives of Ophthalmology,