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Prima una tendencia a vincular a la enfermedad de Crohn con un riesgo mayor en los niños de caer en la ansiedad y en la depresión.
En tanto, también la medicina considera que las dolencias psíquicas llevan a padecer esta enfermedad intestinal.
"Lo examinado hasta ahora, no quiere decir que toda persona con Crohn desarrollará indefectiblemente depresión", dijo Lesley Graff, psicóloga de la University de Manitoba, en Canadá.
Luego de analizar una evaluación de la Clínica Mayo de la cual no participó, la experta, particularmente especializada en Crohn, afirmó: "es muy importante que los gastroenterólogos no se concentren sólo en los síntomas intestinales, sino que además detecten los síntomas depresivos".
Según la publicación aparecida en el American Journal of Gastroenterology , la enfermedad de Crohn, igualmente conocida como “enfermedad inflamatoria intestinal”, provoca hinchazón en la pared del tracto digestivo y ocasiona diarrea y calambres estomacales.
En algunas oportunidades se precisa cirugía. Es un daño crónico cuyo origen se da al final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta; lo padecen entre una y dos de cada 1.000 personas (dimensión calculada únicamente sobre la población de Estados Unidos).
El equipo del doctor Edward Loftus, de la mencionada clínica ubicada en Rochester, Minnesota, escribió que los síntomas a veces son más precoces.
Este concepto proviene del estudio de recibos de asistencia médica de 2.100 menores de 18 años con Crohn y de otros 11.000 niños sanos, todos de la misma edad y género (grupo de control).
Desde el diagnóstico de la enfermedad, el equipo identificó los recibos de atención médica presentados ante las aseguradoras -durante seis meses- deteniéndose en la suma de consultas por depresión y ansiedad y las prescripciones de antidepresivos y/o ansiolíticos.
El 5,5 por ciento de los chicos con enfermedad de Crohn sufría depresión y 4 por ciento, ansiedad.
En el grupo de control, menos del 3 por ciento tenía depresión y el 1 por ciento, ansiedad.
Los niños con Crohn mostraron una doble inclinación a consumir antidepresivos y ansiolíticos.
Graff comentó que aún se debate si la depresión y la ansiedad son por la enfermedad de Crohn, o si las personas con síntomas depresivos reúnen peligro de contraer trastornos intestinales inflamatorios.
Esme Fuller-Thomson, asistente social experta en enfermedad intestinal inflamatoria de la University of Toronto, en Canadá, señaló: "Es lógico asumir que una enfermedad discapacitante sea causa de depresión y ansiedad (...) Puede ser muy dolorosa y necesitar tratamientos importantes. Su curso es impredecible; esto explica parte de la ansiedad que produce".
Abbott Laboratories financió el estudio y produce un fármaco (Humira) que se comercializa para tratar la enfermedad de Crohn.
Otra Fuente. Fundación Estadounidense de la Enfermedad de Crohn y Colitis