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La ingesta de ciertos alimentos refuerza y a la vez retarda el efecto degenerativo natural en el cerebro, un proceso que ocurre indefectiblemente con el paso de los años.
Hay que comer:
Tienen antocianinas, un pigmento vegetal que les da su característico color púrpura y cuyo consumo diario disminuye los efectos negativos por el aumento de edad, mientras previene enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil.
Protege al cerebro de trastornos neurodegenerativos por sus altos niveles de quercetina. Este antioxidante se halla en la pulpa y sobre todo en la cáscara del fruto.
Es rica en ácido fólico, una vitamina que acelera la velocidad del procesamiento de información y mejora el rendimiento mental. Posee una sustancia química: luteína, que brinda protección a las células cerebrales del daño degenerativo natural.
A través de un compuesto llamado luteolina, reduce las consecuencias negativas del envejecimiento y baja la liberación de moléculas que inflaman al cerebro y ocasionan la pérdida de memoria.
El sistema nervioso funciona adecuadamente con la incorporación en la dieta de pescados grasos como el salmón, el atún, la trucha o las sardinas, ya que aportan ácidos grasos omega-3. Asimismo, proporcionan yodo, un ingrediente que mejora la capacidad intelectual.
Fuentes: Consumer Eroski
Revista: Consumer es