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Luego del oxígeno, lo más necesario para sobrevivir es el agua, que se considera esencial y necesaria para cada célula corporal.
El 60-70 por ciento del organismo se compone de agua, la que interviene en todos los procesos de la vida individual. Casi dos tercios del peso corporal se constituye de agua, de acuerdo al siguiente porcentaje:
- La sangre: 83%.
- Los músculos: 75%.
- El cerebro: 85%.
-Los huesos: 22%.
1) Pérdida de peso
El agua suprime el apetito y acelera el metabolismo. Beber un vaso de agua antes de comer, ayuda a sentir saciedad, de modo que el apetito disminuye y se acaban consumiendo menos calorías.
Los refrescos azucarados pueden reemplazarse por agua con el fin de quitarse kilos de más.
El agua consigue un eficaz desempeño del cerebro y un rápido pensamiento.
Cuando cuesta concentrarse hay que tomar un vaso de agua; se aconseja mantener en el escritorio de trabajo una botella con este líquido y beber con regularidad.
Siempre siguiendo los lineamientos de un estudio realizado por el Adventist Health Study, ahora se sabe que las mujeres que beben cinco o más vasos de agua al día logran la reducción de enfermedades cardíacas en un 41%, en relación con aquellas que sólo toman dos vasos diarios.
Los hombres sanos llegan a disminuir en un 54% la exposición a enfermedades coronarias mientras toman cinco o más vasos de agua por día.
5) Piel hidratada, elástica y desintoxicada
Una piel bien hidratada se ve más radiante y más joven; el agua, al tiempo que la hidrata, aumenta su elasticidad. También este recurso hídrico es desintoxicante y purificador de la sangre, dando como resultado una cara limpia y clara y con menos acné.
La fibra y el agua acompañan a una buena digestión. La incorporación de agua sin reticencias produce la siguiente consecuencia: pasa por el tracto digestivo sin problemas y estimula el movimiento intestinal.
Al contrario, la deshidratación hace que se seque el colon; entonces, es difícil el tránsito de residuos.
Modestas cantidades de agua consumidas de forma rutinaria previenen el ardor de estómago, la gastritis y úlceras.
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La hidratación lubrica articulaciones y músculos. El agua es uno de los elementos íntimamente asociados con los calambres musculares; beberla antes, durante y después del ejercicio, los previene.
Una deshidratación leve origina fatiga, dolor de cabeza y falta de concentración. El agua propicia que la sangre porte oxígeno, y el nivel de este último crece si el cuerpo se halla bien hidratado.
Una correcta hidratación ofrece una mayor energía y el corazón no se ve esforzado para bombear la sangre.
9) Regula temperatura corporal
El consumo de agua regula la temperatura corporal en la práctica de ejercicios físicos y deportes, ya desde el mismo momento en que se comienza a transpirar.
El sudor se evapora y el cuerpo se enfría y, si se produce demasiada pérdida de agua ,el organismo se agota por calor; por lo tanto, hay que conservarlo hidratado para un buen rendimiento físico.
10) Vital en el embarazo
Las embarazadas requieren más de este elemento en mayor proporción para producir una mayor cantidad de sangre y propulsar el crecimiento del bebé.
Durante el amamantamiento, es vital que la mujer tome mucho agua porque la lactancia le ocasiona sed y podría deshidratarse.
Otra fuente:Agua:¿Cuánta hay que beber cada día? - MayoClinic.com