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Lo que usualmente solicitan las adolescentes, en cuestión de implantes mamarios, es pasar de la talla B a C.
Brasil es el país latinoamericano que ocupa el primer sitio en cantidad de cirugías de senos, en segundo lugar se halla México, donde más de un millón y medio de adolescentes por año recurren a esta práctica.
Alarma en América Latina que cada vez se suman más menores de edad que se colocan estos implantes, cuando aún no finalizaron su desarrollo biológico, manifestó en un comunicado la doctora Silvia Espinoza, del Departamento de Cirugía Plástica y Reconstructiva, del Hospital General de México, haciéndose eco de la preocupación que existe en este aspecto en los países latinos.
De un total de 10 millones de procedimientos estéticos, de los cuales 85% no son quirúrgicos, dos de cada diez menores de 20 años cuentan con implantes mamarios, aseguró la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica.
Las autoridades sanitarias mexicanas alertaron que la moda puede ser contraproducente porque se hacen intervenciones innecesarias, dado que las chicas no terminaron el proceso de desarrollo.
“Los riesgos y complicaciones tienen que ver con la técnica; es posible que aparezca una cápsula fibrosa porque no es un material natural del cuerpo y se crean hematomas; o bien la cicatriz se vuelve notoria y de manera anormal; en estas condiciones, a los seis meses de la cirugía, las pacientes deben someterse a un tratamiento específico”, remarcó Espinoza.
La experta advirtió, dirigiéndose a las adolescentes, que la única forma que garantiza sin perjuicios el aumento del volumen de la mama es con silicón.
Se habló en 1995 sobre la inseguridad del uso del silicón asociándolo como causa de enfermedades reumáticas; finalmente, se comprobó que no originaba ningún daño.
La especialista dijo que “solamente -como excepción- las menores de edad debieran ser intervenidas y lo es ante el síndrome de Poland (un seno se desarrolla y el otro no), mediante la colocación de implantes que se van sustituyendo hasta instalar el definitivo cuando se convierten en adultas.
Por otra parte, en cuanto a las adultas, Espinoza recordó que el implante abunda en caso de cáncer y cuando se precisa una reconstrucción que aumente el volumen. Tampoco olvidó que hay circunstancias que llevan a la intervención por una malformación congénita.
Especificó: “Consiste en una prótesis de silicón que se pone dentro de una bolsa del mismo material; no se desprende, ni se deforma y está diseñada para localizarla detrás de la glándula o debajo del músculo pectoral”.
Lo importante –sostuvo Espinoza- es que el implante disponga de la aprobación de autoridades competentes, como la Food and Drug Administration (FDA) y el área de salud que rige en cada país.
Por último, añadió que hay mujeres que después de amamantar piden una mastopeccia, es decir, una práctica quirúrgica que da volumen y regresa a su lugar la piel flácida.