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Los fumadores usan más analgésicos opiáceos recetados que quienes no consumen tabaco, reveló un estudio en Noruega.
Los autores, sugieren a los médicos -antes de indicar opiáceos contra un dolor no oncológico- que deberían preguntar a los pacientes si fuman.
Pese a que el uso de esos poderosos analgésicos aumentó significativamente en muchos países, siguen siendo controvertidos, en gran parte por su potencial adictivo.
Ciertos factores, como tener antecedentes de alcoholismo o drogadicción, llevan a elevar la posibilidad de excederse en la toma de opiáceos.
Existen evidencias de que el tabaquismo influiría en su uso, señaló en Annals of Epidemiology el equipo de Svetlana Skurtveit, del Instituto de Salud Público Noruego, en Oslo.
Para investigar la relación, el equipo estudió a unos 13.000 hombres y a casi 16.000 mujeres, de 30 a 75 años, que habían participado en encuestas de salud entre el periodo 2000/2002.
A ninguno se le había recetado un opiáceo al inicio del estudio. Durante el seguimiento, entre 2004 y 2007, el 1,5 por ciento de los participantes recibieron 12 o más recetas de opiáceos.
Los pacientes que fumaban al menos 10 cigarrillos por día al inicio del estudio eran tres veces más propensos que los no fumadores a haber recibido una receta de un opiáceo por lo menos 12 veces durante el seguimiento.
En cambio, los que fumaban entre uno y nueve cigarrillos por día tenían casi el doble de necesidad de distintos opiáceos prescriptos. Y el peligro para los fumadores de 10 o más cigarrillos por día que habían dejado de fumar también se duplicó.
Según el equipo, es importante destacar que las personas que reciben por lo menos una docena de recetas de opiáceos en cuatro años no están necesariamente abusando de las drogas o son adictos.
Aunque el estudio sugirió que depender de la nicotina predeciría un uso más frecuente de opiáceos.
"Existe una gran cantidad de pruebas de que la nicotina y los opiáceos modulan los efectos entre sí", agregó el equipo, mientras que fumar alcanza a influir en la percepción del dolor.
Los investigadores remarcaron que los médicos podrían "controlar si un paciente fuma, antes de indicarle una terapia analgésica con opiáceos".
FUENTE: Annals of Epidemiology,