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Zumoterapia o jugoterapia, se llama a la formación de jugos con frutas más verduras, considerándose un indispensable aporte para la salud.
En una sola preparación, se ingieren múltiples propiedades como un alto contenido de nutrientes.
Los fotoquímicos o antioxidantes de frutas y verduras reparan las células humanas.
Los zumos son apropiados para todas las edades: niños, jóvenes, deportistas, embarazadas, ancianos. Es una práctica solución para brindar al cuerpo los nutrientes indispensables.
Para los niños, los jugos compensan la falta de ingesta de frutas y verduras.
La mayoría de las combinaciones de frutas y verduras u hortalizas frescas son compatibles, salvo el melón y la sandía, que deben consumirse solos, por dificultades en la ferrmentación en el estómago, lo cual suscita cólicos, diarreas, flatulencia e intolerancias.
Todos los jugos son nutritivos y la forma más adecuada de tomarlos es una hora antes del desayuno o de 2 a 3 horas después de la comida, nunca junto con los alimentos.
Los zumos desintoxican, regeneran, fortalecen, depuran, ayudan a reconstruir las células y sobre todo brindan energía al organismo.
Actúan favorablemente en el tratamiento de las siguientes enfermedades: obesidad, acidez estomacal, acné, amigdalitis, mal funcionamiento del hígado, insomnio y nervios.
Previenen afecciones cerebrales y capacidades antibacterianas, antirreumáticas, entomológicas, farmacológicas, antibióticas, antivirales, hipoglicémicas, anticancerígenas, hipotensivas y cardiovasculares.
Por ejemplo: dolor de cabeza, próstata, tiroides, vejiga, mala digestión, anemia y reducen colesterol, entre otras.
Los médicos aconsejan que los zumos se preparen con hortalizas y que las frutas, en lo posible, se coman enteras porque poseen mucha pectina, que se absorben mejor y favorecen la digestión.
No es el caso de las hortalizas: su ingesta entera es pesada, más difícil de digerir ya que descomponen con mayor lentitud.
Los jugos mantienen fuertes y sanos los músculos, los tejidos, las glándulas y los órganos.
“Los jugos de frutas recién exprimidas producen que tanto minerales como vitaminas vayan de modo directo a las células que más los necesitan”, señaló un estudio al respecto.
Son de rápida absorción, fácil asimilación y no dejan residuos en el intestino.
Por otra parte, consumir hortalizas y frutas frescas permite que el organismo extraiga de la fibra el líquido que precisa. La separación del zumo de las fibras, estimula la incorporación –en pocos minutos- de la máxima cantidad de sustancias nutritivas; sin pasteurizar, ni aditivos ni conservantes.
Las frutas y verduras tienen que estar perfectamente lavadas y desinfectadas antes de realizar el jugo.
Bebidos inmediatamente después de su preparación, los zumos reúnen casi el 95% del valor nutritivo de la fruta o de la hortaliza y liberan rápidamente el alimento en el torrente sanguíneo.
El contenido de vitaminas en las frutas es muy importante.
Se hallan la vitamina A:, el complejo B (B1, B2, B6, B12); antioxidantes como la vitamina C y E; la vitamina D que ayuda a la fijación del calcio; la vitamina K o antihemorrágica; la P y la Pp; en menor proporción, las vitaminas B3, B15, B17 y H, la cholina, el inositol, el ácido fólico, el ácido pantoténico y la carnitina, más el agua que es catalizadora de las reacciones químicas del cuerpo.
Se difunden en el organismo campos de fuerza y energía: campo eléctrico (presente en las verduras u hortalizas) y magnético (en las frutas). Estas dos corrientes, forman un equilibrio electromagnético que da bienestar, euforia física e interna.
Las verduras, a la vez de ser ricas en vitaminas y minerales, reúnen clorofila, la cual tiene grandes propiedades terapéuticas y permite el intercambio entre oxígeno y bióxido de carbono.
La celulosa de las verduras en jugo superan el estreñimiento, lo mismo que las frutas (excepto las secas), que incrementan la perístasis intestinal.
Una de las particularidades de los jugos es que su digestión se efectúa en el intestino delgado: los azúcares, almidones o féculas y las grasas son degradados y absorbidos en esta secuencia y su procesamiento final se da en el hígado. Fortalecen el sistema inmune y huesos.
Los zumos frescos, además, eliminan toxinas, bajan el colesterol y aportan en la curación de varias enfermedades.”
La zumoterapia ejerce acción alimenticia, revitalizadora, energética, algunas veces plástica, enzimática, química y como mecanismo de arrastre y eliminación de las sustancias no adecuadas al cuerpo, mediante su facultad depuradora y desintoxicante a través de su contenido iónico o electromagnético.
Carece de consecuencias secundarias
Si el individuo es diabético, debe dejar de la lado los jugos que reúnen azúcar; en esta situación, sólo es posible su administración tras supervisión médica.
CALBOM, CHERIE y KEANE, MAUREEN 1999 Barcelona