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El desamor activa las regiones cerebrales involucradas con el anhelo y las adicciones.
Una persona abandonada por la pareja que ama pone en marcha una actividad neuronal que es similar, en sus efectos, a las adicciones; esto sucede cuando se rompe la relación con novios o esposos, de acuerdo a una investigación a cargo de la Universidad de Washington.
Los científicos hallaron que el romanticismo es una adicción natural, tanto a la hora de la felicidad como de la infelicidad.
El rechazo en una relación romántica provoca un sentimiento profundo de pérdida y dolor, que puede llevar a una depresión clínica y, en situaciones extremas, al suicidio u homicidio.
El estudio registró los sistemas neuronales ante una pérdida de amor con la resonancia magnética funcional (IRMf), un procedimiento que mostró en imágenes las zonas cerebrales implicadas en la ejecución de una actividad determinada.
Los hombres y mujeres evaluados en la investigación habían sido recientemente abandonados por sus parejas y persistían en ellos un amor profundo pese a quedarse solos.
Les exhibieron fotos de las ex parejas y, simultáneamente y en forma alternativa, fotografías de familiares.
Las reacciones frente a amores antiguos resultaron diversas: amor, desesperación, buenos y malos recuerdos, sumándose la angustia al ser interrogados sobre la razón por la que se había acabado el vínculo de pareja.
Respecto a la observación de fotos relacionadas con ex parejas, el análisis de la actividad neuronal permitió verificar la movilización de sentimientos y la acción inmediata del cerebro en funciones concretas, involucradas con la sensación de placer, felicidad, adicción y miedo.
Al ver las imágenes de sus ex parejas, los participantes presentaron una actividad aumentada en la corteza insular o ínsula y en la corteza cingulada anterior, que tienen ambas relación con el dolor y la angustia.
Los expertos destacaron que los datos recopilados, más otra información de estudios anteriores de 2005 ejecutada por varias universidades norteamericanas, coinciden que el amor profundo –más allá de sus consecuencias- hace que la vía mesolímbica se implique con la pasión romántica, independientemente de si el amor motiva dicha o desdicha.
Las vías dopaminérgicas en el cerebro (generación de dopamina, la hormona del placer) se asocian con respuestas conductuales ante estímulos de gratificación emocional y motivación, circunstancias que inciden en la recompensa tanto como en las adicciones.
Los investigadores concluyeron que el amor romántico, tanto en circunstancias felices como infelices, es una "adicción natural", cuya ausencia origina dolor.