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Los últimos estudios sobre la pérdida de la memoria debido a la vejez y el Mal de Alzheimer permiten pronosticar cuáles son los pacientes con un leve descenso de sus capacidades cognitivas (MCI), quiénes podrían ir en camino a la demencia y los que, en cambio, no deberían preocuparse.
En la revista Neurology se publicó un artículo belga que dice que el 70% de los neurólogos recetan medicamentos para tratar el Alzheimer a adultos mayores con MCI, con la esperanza de mitigar la pérdida de memoria. “Este porcentaje es asombroso, teniendo en cuenta que no hay constancias de que los fármacos sean realmente efectivos; incluso, los doctores no saben si sus pacientes corren más riesgo”, destaca el informe.
Cada vez parece más claro que el Alzheimer comienza a devastar el cerebro por lo menos una década antes de que aparezcan los problemas de memoria.
Por lo tanto, para detener el mal es necesario atacar los síntomas tempranos, de la misma forma que un derrame cerebral se previene tratando la hipertensión.
Pero para iniciar un tratamiento temprano, primero hay que descubrir si el MCI del enfermo realmente está vaticinando un Alzheimer a largo plazo o no.
Así, cuando el Instituto Nacional de la Vejez y la Asociación del Alzheimer -organismo sin fines de lucro- propuso nuevas directrices para diagnosticar tanto la demencia senil causada por ese mal como la pérdida leve de memoria, dio un paso hacia adelante.
El borrador de la entidad ofrece una guía para investigadores y pruebas de nuevas tecnologías, con el fin de ayudarlos a distinguir las diferentes clases de MCI.
En la lista se hallan mediciones , a través de tomografía por emisión de positrones (que muestra cómo funcionan los órganos y tejidos) para localizar el aumento de rastros de beta amiloide y tau, dos proteínas asociadas con las placas y marañas que se forman en los cerebros de los pacientes con Alzheimer. De esta manera, el Instituto afirmó que se reconocería con exactitud al 90 por ciento de los enfermos.
Por su parte, investigadores belgas argumentaron en la revista Neurology que obtener medidas del fluido espinal diagnostica con precisión el Alzheimer y qué pacientes con inconvenientes de memoria desarrollarán esta enfermedad neurodegenerativa.
“Asimismo, las proteínas ayudan a verificar señales tempranas de la afección en personas saludables.
La presencia inesperada de signos de enfermedad de Alzheimer en más de un tercio de los sujetos cognitivamente normales, sugiere que la patología está activa y observable antes de lo que se creía hasta este momento", indicó el equipo de Geert De Meyer, de la Universidad de Ghent, en Bélgica.
Los expertos identificaron al 100 por ciento de las personas con olvidos que podrían avanzar en los siguientes cinco años al Alzheimer y la presencia de las proteínas en el 36 por ciento de cerebros con función normal.
En la actualidad, sólo una autopsia confirma que una persona padece el Mal, que significa un deterioro cerebral fatal e incurable y afecta a más de 26 millones de personas en el mundo.
Los médicos determinan el Alzheimer, excluyendo otras causas de pérdida de la memoria, como accidente cerebrovascular, tumores o consumo excesivo de alcohol, a la vez que efectúan pruebas simples en lápiz y papel.
Pero los biomarcadores -proteínas y técnicas por imágenes- contribuyen a encontrar la enfermedad mucho antes.
De Meyer y sus colegas analizaron el líquido espinal de 114 adultos con función cerebral normal, 200 que tenían deterioro cognitivo -predecesor de la demencia- y 102 pacientes con Alzheimer.
El rasgo de aproximación a la enfermedad se descubrió en el 72 por ciento que padecía deterioro cognitivo leve y en el 36 por ciento con actividad cerebral normal.
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