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UNO DE CADO DOS MEDICOS DE URGENCIAS SE DESGASTA PROFESIONALMENTE
El 50% de los médicos de urgencias sufre de Burn Out. En consecuencia, uno de cada dos médicos que cubre este tipo de asistencia experimenta el síndrome de desgaste profesional en algún momento de su carrera, conforme lo informa un estudio concretado por facultativos franceses, publicado en la edición electrónica de la revista Emergency Medicine Journal.
Significa literalmente “quemarse”.Se trata de un estado de vacío interior, de desgaste espiritual, de “infarto del alma”.
La recuperación del sueño se relaciona con la mejoría clínica de los pacientes que padecen este síntoma, permitiéndoles su buen desarrollo laboral.
Los niveles de agotamiento de esta situación se superan cuando se recobra el sueño tras padecer dificultad para conciliarlo. El sueño reparador, contribuye a superar los niveles de agotamiento.
El Burn Out se caracteriza por cansancio grave, actitud cínica hacia el trabajo y reducción de la eficacia profesional. Investigaciones anteriores manifestaron que es difícil una recuperación espontánea y los niveles de esta entidad pueden persistir hasta ocho años.
Los autores de la última investigación vinculada a médicos de urgencias se ocuparon de solicitar a más de 3.000 médicos en ejercicio que completaran una encuesta para evaluar sus condiciones laborales, su grado de satisfacción con el trabajo, su salud y su bienestar.
De la totalidad de encuestados, 538 eran especialistas en atención de urgencias y los restantes se escogieron al azar, con el fin de alcanzar una muestra representativa referente a edad, sexo y distribución geográfica de los profesionales franceses, al igual que su división por especialidades.
Las especialidades observadas fueron: cuidados intensivos y anestesiología, medicina general, cirugía, psiquiatría, geriatría, radiología, medicina preventiva y farmacología.
Las respuestas obtenidas destacaron el burn out y su desgaste significativo en los especialistas en atención de urgencias (uno de cada dos), por encima de la media en el total de la muestra (cuatro de cada diez).
En cuanto a edad, el mayor agotamiento se observó en dos grupos diferenciados: de 35 a 44 y de 45 a 54 años.
Los factores relacionados con el burn out fueron el desequilibrio entre la vida profesional y la personal y las disfunciones en el seno de los equipos de trabajo; siempre mayor predisposición se verificó en médicos de urgencias.
Los profesionales que declararon su desgaste –seis veces más entre los especialistas de urgencias- hicieron referencia a la tensión entre la vida doméstica y la profesional. El seguimiento investigativo detectó que a más tensión se experimenta más desgaste.
La ausencia de colaboración laboral en función de equipo, mostró dos veces más riesgo de máximo cansancio profesional, multiplicándose cinco veces más en la cobertura de urgencias.
Los médicos de la muestra insatisfechos con el curso de sus tareas y la renta correspondiente, afirmaron sentirse más agotados, en comparación con los que dijeron hallarse satisfechos. Esta relación se acentúo intensamente en la especialidad de urgencias.
Entre los médicos de urgencias de la muestra había más jóvenes y también más hombres que mujeres; no obstante, fueron las mujeres las que indicaron mayor desgaste.
El 49,1% de las médicas con diversas especialidades remarcaron su agotamiento, más elevado que la media (los hombres, 37,5%).Entre el total de especialistas de urgencias el sexo femenino llegó al 65,5%, frente al 43,2 de los varones.
Los médicos de urgencias con desgaste profesional solían tener una vida social menos activa, fumaban más, sostenían una dieta menos sana y salteaban comidas durante el día.
Otro detalle que resalta el burn out se asocia con individuos que tuvieron menor participación en actividades de formación médica continua.
Según la encuesta, el 17% de los entrevistados dijo que quería abandonar el ejercicio de la medicina; un 21% fue constituido por médicos de urgencias.
El agotamiento, no obstante, se halló en el más del doble de médicos que en quienes sostuvieron la voluntad de abandonar la actividad.
Otra fuente: Universidad de Utrecht de los Países Bajos