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Para una vida sana es muy importante tener una red de relaciones interpersonales sólida, que es tan valiosa como dejar de fumar, perder peso o no tomar o alterar los medicamentos prescriptos.
Con fuertes vínculos afectivos, las personas poseen un 50 por ciento menos de probabilidades de morir que aquellas que no cuentan con ese soporte, destacó un grupo de investigadores de la Brigham Young University de Utah.
Los especialistas sugieren que los encargados de formular políticas busquen maneras de interrelacionar a la gente, como una forma de mantener a la población saludable.
"La falta de contactos sociales equivale a fumar más de 15 cigarrillos por día", especificó Julianne Holt-Lunstad, la psicóloga que dirigió el estudio.
Su equipo desarrolló una investigación a gran escala que examinó los lazos interpersonales y sus efectos en la salud. Se observaron 148 evaluaciones sobre más de 308.000 personas para el análisis publicado en la revista científica PLoS Medicine.
Los bajos niveles de interacción social se asimila a ser alcohólico, es más perjudicial que no hacer ejercicio y dos veces más peligroso que la obesidad, según los especialistas.
Sin sostener relaciones, el impacto sobre la mortalidad prematura es igual que no recibir la vacuna contra la neumonía, o no consumir remedios cuando se sufre de presión alta, o ingerir en demasía, y exponerse a la contaminación ambiental, remarcaron los expertos.
"No quiero minimizar los otros factores de riesgo porque también son muy influyentes ", precisó Holt-Lunstad. "Necesitamos empezar a encarar las relaciones personales con la misma seriedad", agregó.
Promover políticas gubernamentales para estimular las relaciones interpersonales no será fácil, aclaró Holt-Lundstad.
Es imposible definir con precisión la interacción social positiva y las personas que disponen o no de amigos.
Holt-Lundstad manifestó que hay cierta evidencia de que contratar servicios para el cuidado de la salud no ayuda a la mejoría de un enfermo, por lo que puede dar grandes resultados la participación de conocidos y familiares.
"Las relaciones que surgen de manera natural dan un apoyo diferente al recibido de alguien que es contratado para ese fin", observó la psicóloga.
El equipo recogió evidencias de que los estadounidenses se están volviendo cada vez más solitarios, y por lo tanto pierden el apoyo y cuidado que brinda el amor y la amistad.
"Las tendencias revelan una disminución en la convivencia entre personas de distintas generaciones, una mayor movilidad social, un retraso en el matrimonio (...) y un aumento en las discapacidades relacionadas con la edad", indicaron los investigadores.
"Más específicamente, en las últimas dos décadas se ha triplicado el número de estadounidenses que declaran no disponer de un confidente" añadieron.
El equipo concluyó que a pesar del avance de la tecnología y la globalización, lo que presumiblemente fomentaría las conexiones sociales, lo que en realidad ocurre es que las personas están más solas.