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Existen muchos motivos que producen dolor en el tracto intestinal. Algunas razones son medianamente benignas y se resuelven aún con medicamentos de venta libre, a los que se suman cambios dietéticos.
Otras situaciones ya traen problemas de importancia y se precisa la atención médica.
Los mejores tratamientos, según la mayoría de los profesionales, se basan en hábitos alimentarios adecuados a cada paciente y la eliminación de la dolencia apenas ésta comienza a perjudicar.
El sistema digestivo se daña con el consumo excesivo de alimentos grasos, en particular si son fritos.
Mediante la exclusión de esta modalidad de comer, se evita también la indigestión y se va el ácido reflejo.
Tampoco favorece la ingesta de fibra. Hay que reducir los panes y granos. Mucha fibra lesiona el proceso digestivo con las consecuentes indigestiones.
Si bien el cuerpo precisa una poca cantidad de fibra, se deben comer con moderación las solubles, en especial si la problemática radica en una afección en curso, como la colitis.
Si se toman recaudos respecto a las fibras, la colitis desaparece en un día o dos.
La leche y el queso llegan a originar una distensión abdominal relevante e incremento de flatulencia en aquellas personas predispuestas a sufrir dolores, si se descartan ambos o se consumen escasamente, es posible superar el perjuicio ocasionado por estos lácteos.
Comer mucho impulsa el dolor digestivo
Lo importante es habituarse a pequeñas porciones y no tentarse con picar alimentos que poseen limitada o ninguna nutrición.
Es fundamental masticar bien y alimentarse lentamente de modo que el cuerpo disponga de tiempo para informar al cerebro.
Nunca se debe comer apresurado, ansioso o en momentos que la persona se siente amenazada por ciertos problemas de envergadura; estos comportamientos conducen a comer de más, generan gas y dolor.
Así como fumar da lugar al padecimiento de diversas enfermedades, es igualmente contrario al sistema digestivo. Se aspira más aire y ocasiona hinchazón y malestar.
Tratar los inconvenientes digestivos, requiere de un tiempo de prueba de alimentos hasta hallar cuáles son los que crean dolor.
Se dan casos en que las verduras crudas desencadenan dolor y calambres, mientras que en otros pacientes los alimentos crudos calman tanto malestares como dolores.
Lo mismo sucede ante irregularidades en el colon; no existe una dieta única, sino que los pacientes tienen que consumir alimentos distintos hasta encontrar cuáles son los inapropiados.
Tan pronto un alimento da dolor, hay que excluirlo de la dieta.
Siempre que el dolor gastrointestinal sea permanente o se agudice, no hay que demorarse en acudir a un especialista.
Una medicación prescripta más la dieta aseguran alivio.
American College de Gatroenterology