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Para una mayor densidad mineral ósea (DMO), se recomienda -junto con la combinación con el reemplazo de la hormona estándar de crecimiento-, la administración del fosfato y el alendronato. El consejo apunta a adultos que justamente padecen una deficiencia de dicha hormona.
Esta conclusión de la Universidad de Liverpool del Reino Unido, fue publicada en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. La baja de la hormona de crecimiento, que se relaciona con la osteoporosis, surge como resultado de una sensibilidad menor de los huesos y riñones a la hormona paratifoidea (PTH), liberada por la glándula paratiroides, y que funciona como el regulador más importante de los niveles de calcio y fósforo en el cuerpo, escribió en un artículo el doctor H. D. White.
En general, la insuficiencia hormonal se registra en entre dos y tres de cada 10.000 personas.
Es en este aspecto, la investigación informa que el reemplazo de la hormona de crecimiento y el alendronato es un tratamiento de primera línea contra la osteoporosis.
Además, todo indica que el fosfato sérico (fósforo en la sangre), que es un regulador de la secreción de PTH, también es valioso.
Se analizaron 44 pacientes, divididos entre los que comenzaron a recibir únicamente hormona de crecimiento, o acompañándola con alendronato o fosfato.
Las personas que ya incorporaban reemplazo de la hormona de crecimiento siguieron haciéndolo, ya sea ingiriéndolo sola, o sumándole alendronato o fosfato.
Trascurrido un año, se notó que quienes consumieron fosfato tuvieron aumentos más importantes en la actividad renal del PTH, en comparación con los que solamente se trataron con hormona de crecimiento. Experimentaron, asimismo, más densidad mineral ósea.
La DMO, igualmente, obtuvo mejoras con alendronato, aunque en menor grado.
FUENTE: Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism,