SOBREEXIGIR A LOS HIJOS PUEDE EXPONERLOS A COMPLICACIONES DE SALUD
Según los expertos, la sobreexigencia en la infancia es un fenómeno en auge. Sucede cuando los adultos, ya sean padres o maestros, reclaman a los chicos una atención desmedida, casi exclusiva sobre el tema de estudios y aprendizaje. Se denomina fenómeno "overachiever" a esta situación que experimentan los niños, ante el afán de conformar a los adultos y el temor de no ser queridos si no cubren las expectativas.
Los chicos a los que se les exige más de lo que pueden dar, suelen ser responsables y activos, siempre ocupados y pendientes de sus obligaciones; acostumbran ser alumnos sobresalientes (estudian, practican deportes, aprenden a tocar instrumentos musicales) y cuando algo les sale mal se amargan demasiado.
Al llegar a la adolescencia, aún convertidos en "hijos modelo" han sacrificado su tiempo de ocio, vacaciones y muchas salidas con familiares y amigos, por lo que acaban pagando el costo de ver afectada su salud.
Los padres tienen que observar el estado de sus hijos y no obligarlos a terminar su tarea si los ven agotados, a la vez que deben incluir diariamente un tiempo libre para su distracción, un entorno afectivo para desplegar su creatividad, su descanso o para usarlo saludablemente a su antojo.
Aviso de síntomas
Los chicos sobreexigidos sufren trastornos de alimentación, incipientes cuadros de estrés y también depresión. Los síntomas que avisan son: negativa a ir a la escuela; preocupación excesiva por los estudios; pesadillas; sueño liviano; frecuente dolor de cabeza; combinación de cansancio, ansiedad e inapetencia y retorno a conductas de etapas evolutivas pasadas
( tan graves como orinarse en la cama, querer dormir con los padres o que los ayuden a comer). Tres o más de estos síntomas obligan a una consulta médica.
Organizarles una rutina
1) Alimentación (desayuno, almuerzo, merienda y cena).
2) Aseo.
3) Juego o distración.
4)Tareas escolares.
5) Actividades extraexcolares.
6) Descanso.
Además, hay que prestar atención a su estado de ánimo en momentos claves: al partir y regresar de la escuela, a la hora de hacer la tarea y al momento de ser calificado. Siempre es importante que los padres asistan a las reuniones escolares, de manera que tomen cuenta del desempeño académico de sus hijos, su disposición general, estado de ánimo y relación con sus pares.
Menú variado y nutritivo
Es prudente no excederse en facilitarles galletitas dulces y golosinas ni almuerzos "chatarra" como panchos, hamburguesas o sandwiches comprados fuera de la casa. Si los menores almuerzan y meriendan en el colegio, es mejor que lleven porciones de tartas nutritivas, que combinen carne, pescado con verduras o legumbres, junto a frutas como manzanas, bananas y mandarinas y porciones de budín o bizcochuelo casero.
No siempre la exigencia trae conflictos. Pero ante el menor síntoma o dificultad que presenta el niño, los padres deben efectuar una consulta psicológica.
Fuentes: Asociación Argentina Psicoanalítica, Lic. María Haydeé Recasens, especialista en niños y adolescentes
Sociedad Argentina de Pediatría